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Campo argentino en pie de guerra por impuesto a exportación

Por MAYRA PERTOSSI

The Associated Press

GUALEGUAYCHU, Argentina

Los agricultores de esta localidad estaban el viernes instalados al borde de la carretera para impedir el paso de camiones con productos agropecuarios destinados a la venta en el exterior y parecía no importarles cuanto tiempo se extenderá el conflicto con el gobierno.

"Nos quieren ganar por cansancio, pero nos sobra el tiempo", dijo a la AP Osvaldo Moussou, un técnico agropecuario y productor de granos de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos, unos 240 kilómetros al noreste de Buenos Aires.

Los agricultores llegan a la carretera al final de sus faenas, instalan sillas plegadizas y braseros para calentar agua para el mate y asar carne. Están decididos a esperar todo el tiempo que sea necesario y su paciencia parece proporcional a su intransigencia: mientras el gobierno de Cristina Fernández no de marcha atrás al aumento en los derechos a la exportación de granos, afirman que ni una espiga de trigo saldrá de los puertos.

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(FotoAP/Natacha Pisarenko)
Agricultores de Gualeguaychú, Argentina,permanecen junto a una carretera el viernes 9 de mayo de 2008, al reiniciar sus protestas en contra de gravámenes a las exportaciones de granos. Funcionarios del gobierno calificaron la decisión de "una irresponsabilidad enorme".

Luego poner fin a las negociaciones con el gobierno, las cuatro principales organizaciones agropecuarias anunciaron el miércoles medidas de fuerza en rechazo al aumento en las retenciones (derechos de exportación) que ata la tasa al precio de los granos en el mercado internacional.

La protesta implica la suspensión por ocho días de la exportación de granos y el bloqueo al paso de los camiones cargados con productos agropecuarios destinados a la venta exterior.

El transporte de carga circula lentamente por la ruta nacional número 14 --que conecta el noreste argentino con Uruguay, Brasil y Paraguay-- tras ser inspeccionado por los productores apostados a la vera de la ruta. Varias decenas de camiones, con granos para exportación o carga destinada al comercio internacional, se encontraban estacionados a un lado del camino.

"El problema del campo argentino no tiene nada que ver con el transporte internacional", se quejó el chofer Marcelo Piovano, de una empresa de transporte de Uruguay, con su camión cargado de cueros destinados a Buenos Aires.

Es la segunda vez en dos meses que los nuevos gravámenes desencadenan una medida de fuerza del campo. En marzo, paralizaron 21 días la comercialización de todos los productos agropecuarios con bloqueos en todo el país, provocando escasez de alimentos.

"Desabastecimiento de alimentos no va haber, nos sobra la producción para abastecer al mercado local y no nos vamos a poner al pueblo en contra cortando el comercio interno", aseguró Roberto, un productor ganadero de 68 años que pidió mantener su nombre en reserva para evitar la persecución de los recaudadores de impuestos.

Las exportaciones de origen agroindustrial son la mayor fuente de divisas de Argentina, el tercer productor mundial de soja. Esta oleaginosa es la más afectada por el aumento en las retenciones, que pasaron del 35% al 45%.

El gobierno justificó la medida en la gran rentabilidad del sector lograda gracias a un tipo de cambio competitivo que favorece las exportaciones y en la necesidad de poner un freno al cultivo extendido de soja en detrimento de otros granos menos rentables o de la producción de ganado.

La Presidenta acusó a los agricultores de buscar "un golpe" contra su gobierno pese a nadar en "abundancia" y argumentó que los gravámenes son un eficaz mecanismo compensador que permite mantener el precio de los productos agropecuarios a niveles razonables para los consumidores domésticos, evitando el efecto contagio del alza de las materias primas en el mercado internacional.

Los productores, en cambio, sostienen que favorece la concentración del negocio agropecuario en manos de unos pocos poderosos hacendados y aseguran que la rentabilidad se la llevan los intermediarios.

Los automovilistas que circulaban por la ruta 14 en Gualeguaychú recibían un volante en el que se les explicaba que el kilo de carne que el productor vende a los frigoríficos y faenadores en 3,2 pesos (un dólar) es comprado por el consumidor en supermercados y carnicerías en 18 pesos (casi 6 dólares). Ejemplos similares se brindan para el precio del trigo, el pan, las verduras y las frutas.

"Es lamentable que tengamos que pedir por favor para exportar en este contexto internacional de avidez por los alimentos y precios récord de los 'commodities' (materias primas). Es como sacarse la lotería y pelearse para ver quién la va a ir a cobrar", dijo el técnico agropecuario Osvaldo Moussou.

Published: Friday, May 9, 2008 09:04 PDT