MÉXICO: Campaña de Vázquez Mota enfrenta difíciles obstáculos

  /THE ASSOCIATED PRESS
Foto tomada el 30 de marzo del 2012 de la candidata por el PAN, Josefina Vázquez Mota, saludando desde un vehículo en Ciudad de México. Vázquez Mota llegó a ser una de las mujeres más poderosas de México e hizo pensar que podría ser la primera mujer en llegar a la presidencia de su país, pero una serie de traspiés y errores, la oposición dentro de su propio partido y el hartazgo de los votantes luego de 12 años de gobierno de su Partido Acción Nacional hacen parecer remota esa posibilidad.

Josefina Vázquez Mota lucía eufórica. Mientras restallaban los flashes de las cámaras, una multitud aclamaba su victoria en una brutal contienda entre tres aspirantes a la candidatura presidencial del partido gobernante para ser la primera mujer en encabezar la fórmula de uno de los grandes partidos del país.

En ese acto, en febrero, rodeada por sus tres hijas, juró ser la primera presidente mujer de México. En las semanas siguientes, las encuestas la mostraron a menos de 10 puntos del favorito para las elecciones del primero de julio.

En 12 años, la autora de libros de autoayuda y superación personal llegó a ser una de las mujeres más poderosas del país. Ascendió velozmente en las filas del conservador Partido Acción Nacional, venció a dos rivales influyentes y parecía tener una buena oportunidad de ganar la primera magistratura.

Entonces, todo se derrumbó.

Una serie de percances y errores en los primeros días de la campaña frenaron el ascenso de Vázquez Mota en las encuestas frente al favorito, el telegénico Enrique Peña Nieto del Partido Revolucionario Institucional. Perdido el impulso, ella quedó a 20 puntos del candidato priísta en muchas encuestas, bajo el fardo de un hartazgo de los votantes con las penurias económicas que muchos atribuyen al presidente Felipe Calderón.

La candidata dice que una quinta parte del electorado todavía está indeciso.

“El reto es sin duda ir por un sector de indecisos importantes que son quienes van a definir realmente la elección”, dijo en una entrevista con la Associated Press. “Empezamos con 40 puntos debajo y arrasamos y logramos una muy buena victoria”.

Vázquez Mota, de 51 años, no se deja abatir fácilmente, dicen sus cercanos colaboradores y amigos. Sus años gloriosos moldearon a una Josefina fuerte que trabaja largas jornadas hasta enfermarse, como ocurrió en una ocasión. Pero si se mantienen esas cifras, la derrota por amplio margen sería un golpe terrible para una mujer que ha logrado una posición de poder en una cultura política dominada por el machismo.

Las mexicanas ganaron el voto en 1953, pero el país, a diferencia de Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica y Nicaragua, nunca eligió a una presidenta.

El ex presidente Vicente Fox, el primero que nombró a Vázquez Mota a un puesto ministerial, dijo meses atrás que “sólo un milagro” podría salvar su campaña.

El miércoles lo reiteró en una reunión con corresponsales extranjeros: “Yo creo en los milagros. Y sí puedes darle vuelta a la tortilla a veces en un solo día. Pero cada vez hay menos días y cada vez hay menos oportunidades de milagro”.

No se trata solo de Fox. El aparato político que llevó a Vázquez Mota al Congreso ahora aparece como el culpable de su probable derrota.

Algunos detractores culpan a las divisiones y la desorganización en su partido por los errores logísticos en los primeros tiempos de la campaña. Además, ha tenido dificultades para conciliar el deseo de cambio imperante en la sociedad con la carga que dejan dos presidencias consecutivas de su partido, y en particular la guerra contra los carteles de la droga, a la que muchos atribuyen la violencia que ha causado más de 47.000 muertes en los últimos seis años.

Eligió la palabra “Diferente” como lema de campaña e incorporó a veteranos del gobierno de Calderón cuando su campaña empezó a tener problemas. En algunos actos ha sufrido ataques de votantes furiosos por las acciones de su partido, y la televisión retransmite esos incidentes una y otra vez.

“Me parece que el problema fundamental es una crisis de identidad y que Josefina Vázquez Mota simplemente refleja que su partido ha perdido la idea de lo que quiere lograr”, dijo Jesús Silva-Herzog, un influyente columnista y profesor de derecho que ha seguido de cerca su carrera y las fortunas del PAN.

A pesar de que consultores y expertos dicen que Vázquez Mota no ha explotado aún el tema de género en su campaña, ella siente cierta discriminación por ser mujer.

Se le ha preguntado si podría ejercer como comandante en jefe mientras sufre dolores menstruales.

“Nunca le harían preguntas a un hombre que a mí suelen hacerme”, dijo Vázquez Mota a la AP.

La cuarta de siete hijos del dueño de una pintorería, a finales de los 90 Vázquez Mota se había recibido de economista y escrito columnas de negocios, pero era conocida principalmente como la autora del libro de autoayuda “Dios mío, hazme viuda, por favor”, que a pesar del título escandaloso, pretende que mujeres desarrollen su potencial y sean independientes.

Una católica devota, Vázquez Mota dice asistir a la iglesia cada domingo. Se enorgullece al hablar de su experiencia en una escuela vocacional de gobierno, algo que insiste promoverá si llega a ser presidenta para que jóvenes obtengan formación técnica en ramas específicas.

Conoció ahí a su primer novio, y ahora esposo, Sergio Ocampo, un directivo del área de comercialización en Maseca, una importante fábrica de tortillas.

Tres meses después de ser designada en 2000 a un escaño del PAN en el Congreso, Vázquez Mota fue designada por Fox Secretaria de Desarrollo Social, a cargo de las campañas contra la pobreza y las tareas en respuesta a los desastres naturales.

En septiembre de 2003, el huracán Isidore derrumbó árboles y se llevó miles de tejados de casas dejando a 300.000 personas sin hogar en la península de Yucatán. Vázquez Mota visitó la región por días para evaluar los daños, llevar comida y coordinar rescates y ayuda con los gobiernos locales. La entonces secretaria tuvo que ser hospitalizada aparentemente por deshidratación y fatiga.

“Me he entregado con intensidad siempre a todas las tareas de mi vida”, dijo Vázquez Mota.

A inicios de 2006, Vázquez Mota renunció a su puesto para unirse a la campaña del ahora presidente Calderón porque había formado buenas relaciones con empresarios, políticos de la oposición y gobernadores.

Tuvo que enfrentar a otra poderosa mujer, Elba Esther Gordillo, una aliada de Calderón que dirige el sindicato nacional de maestros y como tal controla un sector clave del electorado. Muchos ven a Gordillo como el obstáculo más grave para reformar el ineficiente sistema educativo.

Un testigo que habló bajo la condición de no ser identificado dijo que la disputa comenzó cuando Vázquez Mota se burló de Gordillo por ofrecer vehículos Hummer a los dirigentes de su sindicato. Se dice que ese choque fue la causa principal para que Calderón le pidiera la renuncia a Vázquez en 2009, lo que fue visto como una humillación. Recuerdan muchos que las piernas le temblaban tanto a Vázquez Mota aquel día que Calderón anunció su renuncia, que optó por sentarse.

“Yo creo que el equipo de Calderón la trató mal. Fueron extremadamente misóginos”, dijo Xóchitl Gálvez, comisionada de pueblos indígenas y amiga íntima de la candidata. “Fue uno de los momentos más duros de Josefina”.

Se recuperó rápidamente, ganó una banca en el Congreso y tomó licencia para postularse como candidata presidencial de su partido.

A principios de marzo, una encuesta la situó a siete puntos porcentuales de Peña Nieto, y muchos anticiparon que se acortarían las distancias. Pero no sucedió.

En un discurso dijo que iba a “fortalecer el lavado de dinero” de ser elegida. Al día siguiente tuvo que cancelar un acto electoral debido a que en las cercanías había un piquete de trabajadores en huelga que nada tenía que ver con ella, un hecho atribuido a la falta de planificación.

Poco después, tras un terremoto moderado que hizo oscilar los rascacielos de la capital, Vázquez Mota tuvo casi un desmayo y debió interrumpir su discurso. Sus colaboradores dijeron que fue una simple baja de presión arterial, pero las imágenes dominaron los noticieros televisivos durante días.

Conocida por improvisar discursos de más de una hora, Vázquez Mota pone sus esperanzas en dos debates con Peña Nieto y con el candidato de centroizquierda Andrés Manuel López Obrador.

A pesar de las encuestas, Vázquez Mota y su equipo no pierden las esperanzas.

“No la ha tenido fácil. Ha vencido muchos obstáculos, y en este momento yo la veo como sigue y sigue y no para”, dice Agustín Torres, el coordinador de redes sociales de su campaña.