VOTO 2012: Obama gana

  /THE ASSOCIATED PRESS
El presidente Barack Obama habla en la fiesta de su eleccion por la noche fiesta, 7 de noviembre de 2012, en Chicago.
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El presidente Barack Obama consiguió el martes, 6 de noviembre, la reelección con un triunfo sobre el candidato republicano Mitt Romney pese a una economía débil, y al celebrar la victoria prometió mejores días para los estadounidenses.

Obama habló ante miles de animados simpatizantes en la ciudad de Chicago, donde también elogió a Romney y se declaró optimista para los próximos cuatro años.

“Aunque nuestro camino ha sido difícil, aunque nuestro recorrido ha sido largo, nos hemos levantado, hemos luchado para abrirnos paso de nuevo y sabemos en nuestros corazones que para Estados Unidos de América, lo mejor está todavía por venir”, aseguró el mandatario de 51 años.

Romney, de 65 años, admitió la derrota en un breve mensaje ante simpatizantes decepcionados en Boston. Convocó a todos los estadounidenses a orar por Obama e instó a los ganadores de los comicios de la noche a dejar de lado las rencillas políticas y a “atravesar el pasillo” hacia los que no piensan igual para atender los problemas del país.

Sin embargo, después de las campañas más costosas —y unas de las más negativas— en la historia nacional, el gobierno seguía bien dividido.

Los demócratas retuvieron el control del Senado con una facilidad sorprendente. Con tres contiendas tan cerradas, tenían la posibilidad de conseguir otra curul.

Los republicanos conservaron el dominio en la Cámara de Representantes, lo cual permitirá que el presidente de esa instancia, John Boehner, reclame su lugar en las negociaciones presupuestales. Boehner participó con Obama en las fallidas conversaciones para reducir el déficit. Si se toma en cuenta que todavía hay varias contiendas por decidirse, se desconoce por ahora la magnitud de la mayoría del Partido Republicano.

En las oficinas electorales de Obama en Chicago, una enorme multitud se congregó mientras agitaba pequeñas banderas estadounidenses y lanzaba exclamaciones. Los simpatizantes del presidente compartieron abrazos, bailaron y expresaron de diversas maneras su felicidad por el triunfo. También hubo reuniones de contingentes bulliciosos en Times Square de Nueva York, en el concurrido edificio Faneuil Hall en Boston y cerca de la Casa Blanca en Washington. Los conductores de vehículos hicieron sonar las bocinas en señal de gozo mientras pasaban.

Al haberse contado el 88% de las mesas de votación instaladas en el país, Obama tenía 55,8 millones, que representaban el 49,8% del voto popular. Romney conseguía 54,5 millones, el 48,6%.

La atención concedida por el presidente a los estados clave le permitió obtener 303 — contra 206 de Romney — de los votos del Colegio Electoral, muy por encima de los 270 necesarios para llevarse el triunfo en ese conteo decisivo. En un hecho significativo, dado los problemas económicos que enfrenta el país, sólo perdió dos estados que capturó en 2008: Indiana y Carolina del Norte.

Las elecciones enfrentaron dos visiones muy distintas de gobierno: si éste debe ocupar un lugar protagónico, en la primera fila de las vidas de los estadounidenses, o si debe relegarse a un papel secundario, como un simple facilitador de la actividad de las empresas privadas.

La economía fue considerada el tema principal por aproximadamente el 60% de los votantes que respondieron a una encuesta a boca de urna. Alrededor de cuatro de cada 10 dijeron que la situación económica se está corrigiendo.

Más de la mitad opinó que la economía sigue igual de mal o se encuentra peor que en el estallido de la crisis en 2008. Pero una proporción significativa consideró que el ex presidente George W. Bush es más responsable que Obama por esta situación. La encuesta fue realizada a pedido de The Associated Press y de un grupo de cadenas de televisión.

El desempleó estuvo en 7,9% el martes, más alto que cuando Obama asumió el poder. Y pese a indicios de progreso, la economía sigue en problemas después de la peor recesión en la historia.

Obama capturó Ohio, Wisconsin, Iowa, Virginia, Nueva Hampshire, Colorado y Nevada, siete de los nueve estados donde los adversarios y sus aliados erogaron casi 1.000 millones de dólares en mensajes por televisión.

Romney ganó Carolina del Norte, otro de los estados clave más disputados.

El aspirante republicano, que prosperó en negocios y dirigió los Juegos Olímpicos de 2002 en Salt Lake City ante de ingresar a la política, hizo una breve declaración ante un grupo de simpatizantes, algunos de los cuales sollozaron.

“Desearía haber podido cumplir sus esperanzas de llevar al país por un rumbo diferente”, dijo. “Pero la nación eligió a otro líder, de manera que Ann (su esposa) y yo nos unimos a ustedes para orar de todo corazón por él y por esta gran nación”.

Poco después, Obama se presentó ante una multitud envuelta en un ánimo muy diferente a cientos de kilómetros de distancia.

“Esta noche ustedes votaron por la acción, no por la política como se acostumbra”, expresó. Ofreció trabajar con los líderes de los dos partidos para contribuir a que el país termine de recuperarse de la peor recesión desde la Gran Depresión.

El costo de la larga campaña alcanzó los miles de millones de dólares, muchos erogados en duras críticas hacia los respectivos adversarios de los candidatos.

Durante la guerra de anuncios, que costó casi 1.000 millones de dólares, Romney y los republicanos erogaron más de 550 millones, mientras que Obama y sus aliados desembolsaron 381 millones, de acuerdo con organizaciones que dan seguimiento a esa información.

Según la encuesta a boca de urna, un 52% de los votantes considera que Obama es más cercano al ciudadano común, frente a 44% que dijo eso de Romney.

Cerca del 60% opinó que los impuestos deberían aumentar, uno de los temas que más dividieron al presidente y a Romney. El presidente quiere elevar los impuestos a la gente de mayores ingresos, algo a lo que se opone su rival.