SEGUNDO MANDATO: ¿Cuándo vendrá la reforma migratoria?

  /THE ASSOCIATED PRESS
El vocalista Fher Olvera, junto a su grupo de rock mexicano Maná, durante un ensayo en el Centro de Convenciones de Washington de cara a la segunda investidura de Obama.
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El presidente de EE.UU., Barack Obama, aludió a la reforma migratoria en su discurso de investidura pública el lunes, 21 de enero, y la pregunta ahora es si, en su segundo mandato, él podrá verdaderamente ser un agente de cambio y cumplir con esa promesa pendiente desde 2008.

En su discurso, de corte sectario y populista, Obama no sólo delineó los temas que definirán su segundo mandato sino que, en busca de un legado progresista, afirmó que el “recorrido” de Estados Unidos no estará “completo” hasta que los inmigrantes, las mujeres, y los homosexuales tengan un lugar en la mesa y se reduzcan las desigualdades entre ricos y pobres.

“Nuestro recorrido no estará completo hasta que encontremos una manera mejor de recibir a los inmigrantes esforzados y esperanzados que todavía ven a Estados Unidos como el país de las oportunidades; hasta que los jóvenes estudiantes e ingenieros brillantes entren a formar parte de nuestra fuerza laboral en lugar de que se les expulse de nuestro país”, dijo Obama.

Una amplia coalición de grupos hispanos, religiosos, cívicos y empresariales ha mantenido una campaña de presión en todo el país a favor de la reforma migratoria y, al iniciar su segundo mandato, esperan que Obama invierta capital político para lograrla este año.

Obama ha dicho que lamenta no haber cumplido su promesa en su primer mandato pero, esta vez, los grupos pro-reforma esperan pasos concretos.

“No dejaremos que tenga ese mismo lamento en su segundo mandato...las familias en todo el país sufren la separación a causa de un mosaico de fallidas políticas migratorias, y es hora de hablar en serio sobre una solución”, ha dicho Kika Matos, activista del Movimiento para una Reforma Migratoria Justa (FAIR).

Obama “ganó la reelección no por una ola de esperanza y cambio (como en 2008) sino porque los votantes, especialmente los latinos y los inmigrantes, apoyaron su promesa de avanzar con la reforma migratoria”, recordó Matos.

En entrevistas cedidas a la prensa durante la contienda presidencial de 2012, Obama precisó que quiere que la historia lo recuerde como alguien que luchó por la mejora de la clase media, y también se comprometió a impulsar la reforma migratoria en este su quinto año de mandato.

La pregunta es si, ante un Congreso y una sociedad altamente divididos, Obama tendrá suficiente capital político para que los líderes del Legislativo la aprueban antes de que todos fijen la mirada hacia las elecciones legislativas de 2014.

Algunos republicanos moderados, como el senador Marco Rubio, han reconocido que, tras la derrota de Mitt Romney en las urnas en noviembre pasado, su partido necesita mejorar su acercamiento con los votantes latinos.

Rubio, por ejemplo, apoya una versión descafeinada del “Dream Act” para legalizar a los estudiantes indocumentados y la ampliación de visas legales para extranjeros con posgrado y altas cualificaciones laborales.

El reto será convencer a la oposición republicana de la urgencia de aprobar un paquete completo que incluya la legalización de los once millones de indocumentados en EE.UU., que los conservadores desde siempre han calificado como una “amnistía” inmerecida.

En su discurso de 15 minutos ayer, Obama usó la palabra “juntos” siete veces y la frase “nosotros el pueblo”, un total de cuatro, para dejar en claro que su proyecto de país cuenta con el respaldo de los votantes que lo reeligieron.

Pero, al igual que con sus otras prioridades, como el cambio climático, la reforma tributaria, la protección de la red de seguridad social o el control de las armas, la reforma migratoria dependerá del trabajo colectivo y el apoyo bipartidista.

Miembros de la Administración Obama ya han sostenido reuniones privadas con el Caucus hispano del Congreso para planear su estrategia, y cabe la posibilidad de que el Comité Judicial del Senado comience a debatir la reforma el mes próximo.

Falta ver si, al final, el Congreso aprueba una reforma migratoria integral, como pide Obama, o legislaciones a medias que sólo corrigen algunos aspectos del maltrecho sistema de inmigración en el país.

Tomando en cuenta el peso que mostraron los votantes hispanos en las presidenciales de 2012, la inacción en el tema migratorio tendría consecuencias para ambos partidos.