MÉXICO: "Cambio paradigmático"

  /THE ASSOCIATED PRESS
Este foto de archivo muestra un cuidador escoger un botón de marihuana para un paciente en un dispensario de marihuana en Denver.
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La legalización de la marihuana en dos estados de EE.UU. pone en jaque la lucha contra las drogas en México, obliga a una revisión de la estrategia punitiva y da mayor visibilidad al debate sobre el consumo, según analistas.

Los Gobiernos de México, Costa Rica, Honduras y Belice expresaron martes, 13 de noviembre, la necesidad de combatir el crimen organizado transnacional y alertaron sobre el posible impacto que puede causar la legalización del consumo de marihuana.

El compromiso está recogido en una declaración conjunta firmada por los presidentes de México, Felipe Calderón; de Honduras, Porfirio Lobo; de Costa Rica, Laura Chinchilla; y por el primer ministro de Belice, Dean Barrow.

La declaración también alerta sobre los peligros que puede representar la despenalización de la producción y el consumo de marihuana, que fue aprobada por voto popular recientemente por los estados estadounidenses de Colorado y Washington.

Los cuatro gobernantes “subrayan que resulta necesario analizar a profundidad las implicaciones sociales de políticas públicas y de salud general que se derivan para nuestras naciones de los procesos en marcha a nivel local y estatal en algunos países de nuestro continente para permitir la producción, consumo y distribución legal de marihuana”, dice el texto, sin identificar a los países aludidos.

Ese paso, agrega la declaración, “constituye un cambio paradigmático por parte de tales entidades respecto del régimen internacional vigente”.

La aprobación de la despenalización de la producción, la venta y el consumo de la marihuana es un “paso más hacia el fin de la guerra” lanzada por el presidente mexicano, Felipe Calderón, en opinión del excanciller Jorge Castañeda.

“Es una verdadera aberración que México esté poniendo muertos (60.000 en el mandato de Calderón), dinero y un costo de imagen internacional muy importante (...) para, en parte, impedir el paso a EE.UU. de una sustancia que ya algunos americanos, no menores, han declarado que quieren que sea legal”, dijo.

Ahora, apuntó, México debe plantear a Estados Unidos que “es absurdo seguir con esta guerra, con esta estrategia fracasada desde hace 40 años, sobre todo a la luz de lo que ya algunos electores han manifestado” .

Castañeda advirtió sobre el riesgo de que algunos sectores mexicanos estén a favor de “presionar” al presidente de EE.UU., Barack Obama, “para que imponga las leyes federales -que consideran la marihuana una droga ilegal- a Colorado y Washington” y aseguró que eso hay que combatirlo.

No obstante, dijo estar seguro de que Enrique Peña Nieto, quien asumirá la Presidencia mexicana el 1 de diciembre, “no caerá en eso”, tras calificar de “muy acertadas” las declaraciones recientes del coordinador del equipo de transición, Luis Videgaray, sobre el tema.

“Estamos atentos a estas modificaciones importantes, que cambian las reglas del juego con EE.UU. y que nos deben llevar a revisar las políticas conjuntas contra el tráfico de drogas”, señaló Videgaray, quien no obstante aclaró que Peña Nieto rechaza la legalización.

“Eso es exactamente lo que debe proceder”, aseguró Castañeda, quien señaló que la posición de algunos mandatarios latinoamericanos a favor de la regulación de las drogas o la búsqueda de alternativas a la actual estrategia “muestra claramente una tendencia” en la región.

Lamentó que México, “el país más afectado por la estrategia punitiva”, en lugar de estar a la cabeza, esté “en la retaguardia de esta tendencia, incluso resistiéndose a ella”.

En declaraciones a Efe, el periodista Marco Lara destacó que la decisión de Washington y Colorado denota la “certeza” del fracaso de la criminalización del consumo de las drogas, evidente por lo menos desde hace una década.

“Es una buena noticia porque mantiene arriba el debate sobre la debacle y los costos humanitarios de la política antidrogas impuesta por la Casa Blanca”, si bien reconoció que hay “otros componentes más relevantes que la despenalización del consumo”.

Aunque admitió que se trata de “un precedente importante”, el experto en narcotráfico manifestó “serias dudas” sobre un cambio en la actual estrategia mexicana durante la Administración de Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

“Dudo que tengan la sensibilidad, la autonomía y la visión de Estado como para desmarcarse”, de lo contrario “no tendríamos a (Óscar) Naranjo como asesor en el tema de política antidrogas”, apuntó.

“Naranjo es la personificación del Plan Colombia, que es la institucionalización a gran escala de la criminalización del consumo”, señaló Lara y añadió: “más allá de la retórica, hay una serie de hechos que demuestran que habrá continuidad”.

El propio Calderón, que recientemente llamó a la ONU a encabezar un debate sin prejuicios sobre el combate al narcotráfico para hallar nuevos enfoques, “ha pretendido una independencia de criterio”, pero en la aplicación de la política antidrogas ha sido “sumiso, servil y acrítico”, indicó.

Su fuerza política, el Partido Acción Nacional (PAN), dijo que la legalización de la marihuana supone un riesgo para México, dado que los grupos criminales buscarán obtener recursos a través de otros delitos, como el secuestro y la extorsión, lo que redundaría en un aumento de la violencia.

Al interior del PRI las opiniones son divididas; hay quienes rechazan el debate de la legalización y piden al Gobierno de EE.UU. una definición sobre el tema, mientras otras voces admiten la necesidad de abrir una discusión seria y sin restricciones sobre el tema.

En el debate también irrumpió el actor mexicano Gael García, quien consideró “absolutamente necesaria” la despenalización de la marihuana, aunque no de otras drogas, y destacó que ello “puede generar un cambio en la narrativa de la guerra contra las drogas que impuso (Richard) Nixon”.