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Orgullo de generaciones

HISTORIA: Hace siete años la ciudad de Banning denominó por primera vez a una de sus vías con un nombre hispano.

06:48 PM PDT on Thursday, July 3, 2008

Por OLGA ROJAS-PRICE
La Prensa

Cuando Luis Moncada Estrada llegó a Estados Unidos procedente de Guanajuato (México) hace más de 100 años, jamás se imaginó que un día una de las calles de Banning iba a tener su nombre.

Moncada Estrada nació el 23 de julio de 1824 y murió el 27 de febrero de 1980. Vino con sus dos hermanos: Paula, quien era la mayor, y Trinidad, el menor.

Empezó trabajando llevando agua a los trabajadores de las vías ferroviarias y fue así como se familiarizó y luego se incorporó a esa faena.

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Olga Rojas / La Prensa

Leslie Ríos III, de 43 años, es el nieto de Moncada Estrada y la tercera generación de mexicoamericanos que han estado habitando en Banning durante la última centuria.

"Hemos vivido por años en un área que escogieron para las familias de los trabajadores inmigrantes mexicanos que construían las vías del tren, era una sección de segregación para esa minoría", explicó Ríos.

Detrás de la casa donde vive Ríos en la actualidad pasa muy cerca el tren.

"Es como tenerlo en el patio de mi casa, los amigos que se quedan aquí me preguntan si no me molesta el ruido, la verdad no, crecí y he vivido aquí toda mi vida. Mis abuelos criaron aquí a toda la familia".

También relata que de niño, muchos bromeaban y le preguntaban sí su tío era el dueño del ferrocarril.

"En este vecindario las familias mexicanas pueden encontrar la raíz de su historia a través de la construcción de las vías del tren", acotó Ríos.

Las localidades de Beaumont y Banning han estado siempre asociadas a la actividad ferroviaria. Locomotoras de la Compañía Southern Pacific han estado transitando por esa área desde 1876.

Luis Moncada Estrada tuvo 10 hijos con Emeteria Lira Estrada.

"Mi abuela fue la última 'Doña' del pueblo, todos la llamaban así, murió a los 94 años", afirmó Ríos.

La mayor de esos hijos es Sally Estrada Fierro, de 80 años y residente de San Bernandino.

"Me vine de Banning cuando me casé", señaló a manera de excusa.

Esta mujer tiene tres hijos y recuerda haber trabajado limpiando las vías del tren durante la Segunda Guerra Mundial, cuando la mano de obra masculina estaba cumpliendo servicio militar fuera de Estados Unidos.

"Éramos muchachos de 15, 16 y 17 años, nos llevaban en un camión para ir a limpiar desde Banning hasta Redlands... teníamos que hacer ese trabajo porque había peligro que pudiera haber sabotaje", recuerda.

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Estrada Fierro indicó que no era una jornada difícil, ya que no trabajaban todo el año. "Todavía estábamos en la escuela", agregó.

Evoca con mucho orgullo el día que una de las calles de Banning se le dio el nombre de su padre.

"Me acuerdo que con mi papá trabajando en el ferrocarril era seguro que no íbamos a pasar hambre, ni frío. No sufrimos nunca porque mi papá tenía su trabajo", recordó.

Calle hispana

El 21 de julio del 2001, la ciudad de Banning abrió un concurso para denominar una pequeña calle que está paralela a la vía ferroviaria y a la Autopista I-10.

"La mayoría de las calles tienen nombres anglos, mi abuelo es el primer hispano que tiene una calle con su nombre", informó Ríos.

Pero fue gracias a la pasión y la información presentada por Ríos, la cual fue inicialmente recopilada por su abuela, que decidieron bautizar esa calle como Luis M. Estrada Road.

Se decidió así para honrar a la primera generación de mexicanos que llegaron al área a trabajar en las vías del tren.

"Otras 70 personas se inscribieron en esta convocatoria. A la inauguración asistieron 500 personas, en su mayoría descendientes de mi abuelo", comentó Ríos.

En la proclama se lee que el honor de nombrar esa calle como Luis M. Estrada se debe a la conexión que existe con el barrio hispano que se originó por los trabajadores de las vías ferroviarias, quienes laboraron en esa industria hace más de 100 años.

Pero Luis Moncada Estrada, quien trabajó durante 33 años en las vías ferroviarias en California, no sólo ha recibido reconocimientos póstumos de las ciudades de Banning y Beaumont, sino también de las Cámaras de Comercio locales y hasta de la Casa de Representantes de Estados Unidos.

Al López, fundador y director ejecutivo de la Cámara de Comercio Hispana de San Gorgonio, informó que la iniciativa de denominar así esa calle fue de Ríos.

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Olga Rojas / La Prensa
El Museo Ferroviario de California envió una imagen de Luis M. Estrada para que sus familiares la aprobaran y que fuera lo más parecida posible a su ancestro.

"Lo apoyamos, los comerciantes le dimos el apoyo", dijo.

López además señaló que hace dos años esta cámara solicitó que se estableciera otra calle con un nombre hispano: Calderón Way.

Maurice Calderón, nacido en Banning y de padres mexicanos, llegó a ser vicepresidente de una institución financiera en la localidad.

"Antes había sólo un 2 por cierto de población hispana en Banning, pero en la actualidad se habla de 35 por cierto, alrededor de una tercera parte. Estamos orgullosos que estas personas abran caminos para los hispanos", dijo López.

Simbólico

Pero Luis Moncada Estrada no sólo pasará a la historia como la primera calle de nombre hispano, inclusive una estatua suya se expone en el Museo Ferroviario del Estado de California en Sacramento.

Esta exhibición se inauguró en el 2005 y sólo están presentes dos trabajadores mexicanos: Luis M. Estrada y Santos Gamino, en representación de muchos mexicanos.

Además, Ríos ha exhibido colecciones de fotos y recuerdos familiares más de 30 veces en la Biblioteca de Banning, en la Sociedad Histórica de esa comunidad y en Huntington Park.

Pasado vs. Futuro

Ríos afirma haber participado muy activamente en la vida política de Banning, especialmente en la comisión de planificación.

Asevera que el vecindario donde creció tiene mucha historia y la ciudad quiere "tirar eso a la basura por el desarrollo industrial".

No obstante, esa pasión con la que Ríos defiende su pasado no lo ciega, ya que admite que a comienzos de la década de los 80 esa no era una comunidad muy agradable.

"Había grafitis, se vendía droga, además había tiroteos y peleas, pero nosotros limpiamos la comunidad", dijo.

En la actualidad, la ciudad ha dividido el vecindario en dos áreas: una residencial y otra industrial, en el medio hay un parque.

"Pero el dinero no puede comprar la historia, ni el futuro de los residentes de este vecindario... Mi temor es que quizás en ocho años esto se convierta en un área netamente industrial y aquí hay una historia que necesita ser contada", concluyó Ríos.

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