Entretenimiento
Un paseo artístico por Riverside
Exhibición: Riverside ofrece una ingeniosa idea para disfrutar del arte por sus calles, restaurantes, cafeterías, galerías y museos.03:14 PM PDT on Friday, March 28, 2008
El sol brilla por las aceras de Riverside y en sus farolas cuelgan carteles que invitan al caminante a unirse al paseo de las artes que organiza la asociación de artistas de esta ciudad el primer jueves de cada mes, de 6 a 9 de la noche.
Son las 6 de la tarde, momento perfecto para disfrutar de una tarde llena de animación y cultura.
El objetivo es perderse por los múltiples museos, galerías, tiendas y restaurantes de Riverside para ver el trabajo de los artistas expresado en múltiples formas como pinturas, cine, música, poesía, objetos de cerámica, joyas y mucho más.
El lugar de salida: el Museo de Arte, en el centro de la ciudad y donde se ofrece la información necesaria para no perderse ninguna exposición.
El proyecto del paseo gratuito por museos y galerías de Riverside se puso en marcha en el 2001.
Todo empezó a raíz de una conversación entre el artista Mark Schooly y su colega y compañero de profesión, Cosme Cordoba.
"Pensamos en otras ciudades, como Pomona, donde la idea ya estaba implantada desde los 90, y surgió la pregunta de por qué no trasladarla hasta Riverside, siendo una de las ciudades más culturales y turísticas del Inland".
Al principio, el paseo era muy corto, sólo contaba con cuatro museos, pero poco a poco fue creciendo, cuenta Cosme, impulsor del proyecto y dueño de la Galería Division 39. "Hoy contamos con 20 centros artísticos, distribuidos por las calles de nuestra ciudad".
El arte es hacer pensar
Los más curiosos eligen entrar en la iglesia, donde conocen de cerca los secretos mejor guardados del histórico edificio.
Otros prefieren tomarse un vino mientras disfrutan del arte en alguno de los restaurantes donde los pintores exponen sus cuadros.
Algunos llegan acompañados, otros van solos, como Carina Hernandez, quien prefiere sentarse a tomar un café mientras observa detenidamente la variedad de pinturas expuestas en la cafetería.
Hernandez, de 22 años y nieta de mexicanos, cuenta cómo hace unos años un grave accidente le cambió la vida.
No puede vocalizar bien y para entenderle hay que hacer grandes esfuerzos.
Sin embargo, se le ve feliz en la cafetería "Back to the Grind", donde dice viene al menos tres veces por semana porque es su sitio favorito. "Aquí me siento como en casa. No me importa venir sola porque al final siempre acabo hablando con alguien".
A pesar de sus dificultades físicas, Hernandez no deja de interesarse por el arte, carrera que estudia desde hace dos años en Mentone, donde reside.
"Es algo que desde niña me ha apasionado. Disfruto observando los cuadros y trato de sacar un significado a lo que quiere transmitir el artista", explica Hernandez mientras su mirada se adentra en uno de los óleos.
Cuando se le pregunta qué es lo que ve, Hernandez responde con la mirada aún atenta en el cuadro, "la vida, la eterna y complicada vida".
A Hernandez le encanta dibujar y en un futuro le gustaría ser uno de estos artistas "para poder exponer aquí mis cuadros y que la gente saque su propio significado, al igual que lo hago yo".
Y es que los artistas destacan que lo importante de exponer el arte es hacer pensar al público, que la gente se vaya a casa con algo en lo que pensar porque lo que ha visto le ha hecho recapacitar.
El dueño de la cafetería, Jonathan Harvey, de 41 años, se muestra contento ante la nueva propuesta de promover el arte por toda la ciudad.
"Los primeros jueves de cada mes son siempre una fiesta", admite. Para celebrarlo, qué mejor que hacerlo que con música en vivo. "Contrato a distintas bandas de música, algunos vienen desde muy lejos. Quieren darse a conocer y por eso les doy una oportunidad".
Pero Harvey afirma que al final siempre se queda con los mejores porque son los que atraen a la clientela.
Al igual que una banda de jazz, seis artistas estrenan sus obras en el bar.
Vengan de Europa, México o Canadá, todos tienen la misma meta: dar a conocer su obra y conocimiento artístico a los visitantes, explica Harvey, mientras toma un sorbo de su café.
Al igual que Hernandez, son muchos los que prefieren relajarse en un bar-café, donde la gente entra tranquilamente sin que nadie los observe, mientras toman un café y observan los cuadros y otras imágenes artísticas.
Una galería que invita a quedarse
Entramos en la Galería División 39. Cordoba, el dueño, abre la puerta y deja que los visitantes entren y conecten con el mundo de los paisajes y retratos expuestos en sus pasillos.
División 39 tiene algo que invita a que el visitante se quede.
"Quizás porque siempre tuve muy claro que cuando abriera mi propia galería quería que fuera lo más acogedora posible, que invitara a quedarse tanto a un joven, como a un abuelo, como al que más entienda de arte o como al que menos", explica Cordoba.
Para Cordoba, lo más importante es que donde esté el arte, haya un ambiente acogedor, "que te haga sentir cómodo".
"Aquí, uno se siente como en casa", comenta por su parte Manuel Lávalos, de 29 años y quien se muestra impactado ante uno de los retratos del pintor mexicano Carlos Castro.
"No hay palabras", admite Lávalos con la boca abierta mientras observa un retrato de una mujer que dice recordarle a la mexicana Frida Kahlo.
De vez en cuando se ofrecen visitas guiadas, pero la mayoría de las veces la gente prefiere venir con sus amigos y pasear por las galerías y museos que más les gustan, según explica Mark Schooly, director de la Asociación de Artistas de Riverside y uno de los impulsores de este proyecto.
Estudiantes de arte, turistas extranjeros y residentes locales, entre otros, absorben el talento de los cuatro artistas invitados, quienes exponen en esta galería en marzo.
Cordoba admite que "a la gente joven le encanta venir a mi galería, les interesa mucho el arte contemporáneo".
Y aclara que el público de los primeros jueves de cada mes no es el mismo del habitual.
"La gente que viene un día como hoy, lo hace porque es la excusa perfecta para salir y divertirse con los amigos. Aquí les ofrecemos vino, comida y buen ambiente".
El arte no da de comer
La mayoría de los artistas afirman que del arte sólo no pueden vivir. Por eso, todos admiten tener un trabajo con el cual poder sobrevivir.
Por esta razón, Cordoba tiene en su galería una tienda de marcos, además de vender camisetas, postales y cuadernos.
Marta Rivas, poeta mexicana, artista y diseñadora de joyas, trabaja como maestra, mientras que su esposo Carlos es pintor, pero trabaja como mecánico.
"La vida del artista es muy difícil. Ninguno de los dos podemos vivir de esto", admite Marta Rivas. "Cuando terminamos nuestra larga jornada, lo que más nos apetece hacer es llegar a casa, entrar en el estudio y ponernos a pintar. Es la mejor forma de desconectar".
Para más información, visite:
www.riversideartmuseu.org.








