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Peregrinaje para pedir un centro de jornaleros

RANCHO CUCAMONGA: Cientos de personas marchan en por las calles de la ciudad para pedir la construcción de un centro de jornaleros para evitar accidentes viales.

10:00 PM PDT on Thursday, May 8, 2008

Por GABRIEL MARTINEZ
La Prensa

"¿Qué queremos?", preguntó José Calderón mientras gritaba en el megáfono. "¢Un centro!", respondió junto a cientos de manifestantes. "¿Cuándo?". "¢Ahora!", respondió la multitud que se dirigía al ayuntamiento de la ciudad de Rancho Cucamonga.

En víspera del primer aniversario de la muerte del activista de los jornaleros de Rancho Cucamonga, José Fernando Pedraza, cientos de personas marcharon para entregar firmas, las cuales piden que se establezca un centro de jornaleros en la ciudad. Una estatuilla del Santo Toribio, patrón de los inmigrantes, fue dedicada al fallecido líder.

Durante la peregrinación de unas tres millas, algunos manifestantes portaron pancartas, mantas y utensilios de cocinas para hacer ruido y llamar la atención. Los conductores que pasaban por Arrow Route tocaban el claxon de sus autos para simpatizar con los jornaleros.

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Gabriel Martínez / La Prensa
Carlos Corona (der.) carga la estatuilla de Santo Toribio durante la peregrinación en Rancho Cucamonga. Carlos Pedromo (no en la foto), jornalero hondureño, se encargó de construirla.

Algunos jornaleros iban en bicicletas y ayudaban a mantener el orden y evitar que los manifestantes se salieran de las aceras. El evento se desarrolló de manera pacífica.

Entre los cuatro integrantes que portaban en andas la estatuilla del Santo Toribio, la cual lideraba el peregrinaje, se encontraba Roberto Corona, de 32 años.

El Santo Toribio es de Jalisco y fue un sacerdote que luchó por los derechos de los campesinos y la gente humilde, explicó Corona. Este santo se ha vuelto popular entre los inmigrantes.

"En la memoria de Pedro seguimos con la lucha, pidiendo un centro donde puedan llegar los patrones para pedir a los trabajadores", dijo Corona, inmigrante michoacano. "Será de una forma ordenada y segura de conseguir trabajo para los jornaleros".

Por su parte, Carlos Pedromo, jornalero hondureño, se encargó de construir la estatuilla. Pedraza fue "muy buena gente", dijo el jornalero, quien también participó en el evento.

El mortal accidente

Según Fernando Dávila, el mortal accidente de José Fernando Pedraza sucedió en la intersección de las calles Arrow Route y Grove Avenue durante una protesta del grupo antiimigrante Minuteman en contra de los jornaleros.

Un vehículo venía conduciendo dirección sur en la Avenida Grove, al intentar girar a la izquierda, chocó con otro vehículo que se dirigía en dirección contraria.

Los jornaleros, quienes se congregaban en esa esquina, lograron alejarse del lugar del accidente pocos instantes antes del accidente, pero Pedraza se quedó atrás y el vehículo lo impactó.

Tirado en el piso, empezó a sangrar por la boca y los oídos, según explicó Dávila, quien presenció los hechos. Quince minutos más tarde llegó la ambulancia para transportar a Pedraza a un hospital, donde fue declarado muerto.

Minuteman golpeado

Cuatro días antes que Pedraza muriera, en el mismo lugar del trágico accidente, un jornalero supuestamente golpeó a dos miembros del grupo Minuteman, según declaró Raymond Herrera, portavoz nacional del grupo.

Mientras miembros de Minuteman intentaban grabar a los jornaleros ensuciando y orinando en la vía publica, un hombre musculoso se les acercó e intentó quitares la cámara. Luego, les pidió que se fueran, explicó Herrera.

Pero los Minuteman continuaron filmando. El hombre musculoso primero le dio una bofetada a una mujer del grupo y Herrera, quien alega también haber sido víctima, llamó al 911.

Mientras hacía la llamada, el jornalero dio un puñetazo en la oreja de Herrera, causando que arrojara el teléfono. "Me sentí mareado pero logré recuperarme", dijo Herrara en una entrevista telefónica.

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Gabriel Martínez / La Prensa
José Pedraza, en el cuadro, murió en un accidente vial el 5 de mayo del 2007. Se pide un centro de trabajo en su honor.

Los cerca de 30 jornaleros congregados en esa esquina se comenzaron a reír y a hablar tonterías, dijo Herrera.

El hombre musculoso continuó insultando a los miembros de Minuteman mientras se agarraba sus partes íntimas, de acuerdo a Herrera.

Luego, el hombre regresó otra vez para pegarle otros cuatro puñetazos en la cara.

"Me quede muy mareado, pero pude mantener de pie hasta que el hombre se fue corriendo y lo seguí", dijo Herrera. Luego llegó la policía.

Por otro lado, algunas personas dijeron haber visto al grupo Minuteman protestando en la esquina el día del accidente mortal de Pedraza. Sin embargo, según Herrera, ese día los Minuteman estuvieron protestando en Maywood o Lynwood.

Desmintió las acusaciones de que su grupo causó la distracción del conductor que iba en el auto que chocó y causó el accidente.

"Escuchamos sobre lo que pasó la muerte y fuimos inmediatamente. Fuimos los primeros en poner flores y dar nuestro pésame", dijo Herrera.

Herrera se refería a los acontecimientos del 9 de mayo, cuando se reportaron dos supuestos secuestros de jornaleros en Rancho Cucamonga y Ontario. Supuestamente los jornaleros fueron recogidos para trabajar y luego, atados de manos, fueron llevados a Tijuana.

Los Minuteman "no podemos hacer eso", dijo Herrera. "Somos gente mayor. ¿Por qué hacer algo tan estúpido como un secuestro?".

Según la investigación e informe de la policía, el secuestro fue mentira.

En el 2002, Pedraza fue parte de un caso legal contra la ciudad de Rancho Cucamonga, la cual pretendía prohibir a los jornaleros pedir trabajo en las calles.

Antes de su muerte, Pedraza acudió a varias reuniones del Concejo de la ciudad de Rancho Cucamonga para apoyar a sus colegas jornaleros para pedir que tuvieran un centro de trabajo, donde pudieran estar seguros, libres de ataques de odio y accidentes de tráfico, según un comunicado de prensa de los grupos que organizaron el peregrinaje.

Por su parte, Richard Camacho, oficial del alguacil del Condado de San Bernardino, departamento que ofrece servicios a la ciudad de Rancho Cucamonga, de vez en cuando las personas que viven cerca de donde se congregan los jornaleros llaman a la policía para quejarse.

Las quejas incluyen a los jornaleros caminan y cruzando las calles ilegalmente y orinando y tomando bebidas alcohólicas en vía pública.

Si una persona es encontrada orinando en la vía publica, se le da una infracción, informó Camacho. "Pero si están esperando trabajo en las aceras, no se toma ninguna acción porque no violan ninguna ley".

Juan Padillo lleva cinco años como jornalero y señaló que se levanta a las 5 de la mañana y lo único que pide es conseguir trabajo ese día. "Ellos no quieren que les regalen nada sino trabajo", dijo Laura Estrada de Morales, quien participó en la peregrinación.

"En memoria de Fernando Pedraza, por el sueño que él tenía, que se haga el centro, mínimo un baño, pero lo bueno sería un centro de trabajo", dijo José Calderón, profesor de Pitzer College mientras entregaba las más de 2,000 firmas recogidas a representantes de la ciudad de Rancho Cucamonga.

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