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Tiempos difíciles en el Inland

Recesión: La actual crisis económica afecta a varios sectores, desde los que trabajan en construcción hasta los que venden viviendas.

10:00 PM PDT on Thursday, April 24, 2008

Por GABRIELA GONZÁLEZ
La Prensa

Llegó a Estados Unidos hace varios años buscando convertir sus sueños de una vida mejor, pero debido a la situación de la economía actual en Estados Unidos, es casi imposible alcanzar ese sueño americano.

Martín Villa, residente de San Bernardino, está sufriendo los efectos negativos de la actual crisis económica y está apunto de perder su casa.

Villa y su esposa, Maria Guadalupe Fabián, al igual que muchos otros residentes del Inland, están enfrentando la actual crisis sin contar con ahorros en el banco, desempleo y, en algunos casos, perdiendo sus casas debido a que no pueden realizar los pagos de la hipoteca.

Originario de Michoacán, Villa había trabajado en el sector de la construcción desde que llegó a EE.UU. a finales de los años 80 y nunca había enfrentado falta de trabajo hasta ahora.

Su trabajo era lo suficientemente estable como para decidir comprar una casa en San Bernardino hace un año y medio, buscando mudarse a un lugar más amplio para su esposa y cuatro hijos, sin imaginar que su trabajo disminuiría meses después.

A mediados del 2007, a Villa le recortaron los días de trabajo. Ahora trabaja de dos a cuatro días a la semana, lo cual le impide mantener a su familia y realizar los pagos de facturas y gastos, incluyendo la hipoteca de su casa. La familia ya está atrasada con los pagos de los impuestos, debiendo hasta 800 dólares al gobierno.

La recesión, como se conoce a la actual situación económica que vive el país, está afectando a todos, incluyendo a la clase media y baja.

De acuerdo al economista John Husing, el desempleo en la región del Inland subió del 5.4 al 5.9 por ciento en menos de un año (del 2006 al 2007), mientras que a nivel estatal aumentó hasta el 6.3 por ciento, aclarando que la región del Inland está sufriendo una crisis económica que no se había dado en 40 años.

Asimismo, de acuerdo al reporte de Husing, la disminución de ventas de casas está afectando al sector de la construcción y pronostica que este año se perderán 16,250 empleos en construcción.

De acuerdo a un estudio publicado en marzo por el Instituto de Política Pública de California (PPIC, por sus siglas en inglés), siete de cada 10 californianos consideran a California un estado en recensión y esperan que la economía empeore en los próximos 12 meses.

Para el economista Jorge Salazar Carrillo, de Universidad Internacional de Florida, se esperan cambios positivos en la economía nacional a finales de este verano, en agosto o septiembre, con un crecimiento del 2 por ciento en la economía.

"Estamos creciendo muy levemente. El crecimiento de la economía es en mi opinión todavía positivo pero mínimo", dijo Salazar en una entrevista telefónica. "El 70 por ciento de los economistas no creemos que estamos en recesión".

Un sector importante afectado por la economía es la exportación, empeorado la calidad de bienes y servicios, mencionó el economista. "La crisis hipotecaria y la crisis financiera no van a empeorar y mejorarán con la ayuda de varias entidades, la devolución de los impuestos por parte del gobierno y la política monetaria".

Salazar opina que la economía california se verá favorecida por el aumento en importaciones. California es el principal puerto de entrada de productos provenientes de China y el resto del continente asiático.

Perder empleo y casa

Antes de comprar su vivienda en San Bernardino, la familia Villa vivía cómodamente y sin preocupaciones económicas en Riverside.

Cuando Villa trabajaba más de cinco días a la semana, llegaba a ganar más de 2,000 dólares mensuales, pero la realidad actual es otra.

"Les compraba sus cosas bien, los llevábamos al cine, a comer, les compraba ropa, lo que querían y ahorita no se puede", admitió Villa.

Sólo en gasolina, Villa gasta aproximadamente 150 dólares por semana. Debido a la falta de trabajaos de construcción en la región, Villa debe manejar largas distancias hasta a Long Beach, Condado de Los Angeles, y en ocasiones hasta Oxnard, Condado de Ventura, para encontrar trabajo.

Hace dos años, la situación era diferente. Había suficiente trabajo en construcción y lo más lejos que viajaba Villa era hasta Indio.

Villa admitió que su situación actual es difícil, ya que además de no tener tantas ofertas laborales, su esposa no trabaja porque sufre de diabetes y se queda en casa en casa cuidando a su hijo de cuatro meses.

"La economía está golpeando a los consumidores, los trabajadores, los ingresos, los precios de los alimentos y el transporte. En realidad es una situación bastante difícil", indicó el economista Salazar.

Villa tiene problemas para terminar de pagar los autos y la póliza de seguro de estos. Además, estos gastos se unen a otras facturas y pagos que debe realizar, sobre todo para pagar la hipoteca de la casa.

"Mi hija es la que se pone triste, me dice 'a dónde nos vamos a ir si no pagas'", dijo Villa llorando, preocupado por su actual situación. "Me desespero, me pongo a pensar en mis hijos".

Aunque su esposa fue diagnosticada con diabetes hace dos años, no ha podido comprar los medicamentos necesarios para tratar la enfermedad debido a la falta de dinero y a que son muy caros.

"Tengo una niña de 12 años y me pide cosas, pero ahora no se puede", dijo Fabián, esposa de Villa, quien añadió que lo más triste de la situación es no poder ofrecer a sus hijos una buena alimentación, comprar suplementos escolares, ropa nueva y juguetes.

"A veces hago la lucha de darles lo que me piden, pero no se puede. Mi hijo tiene días me dice 'mamá quiero una mochila'".

Hay noches que Villa no duerme, ya que se le va el sueño pensando de dónde sacará dinero para pagar a sus hermanos, quienes le han estado prestando dinero para hacer los pagos de su casa desde noviembre del 2007.

Otros horizontes

La crisis hipotecaria ha afectado seriamente a la industria de la vivienda, no sólo a los dueños de casas, sino también a los agentes de bienes raíces, quienes están abandonando su profesión en busca de otras oportunidades debido a la disminución de ventas, explicó Rafael Arraraz, quien ha vivido en carne propia esta situación.

"La economía afecta desde el barrendero hasta el agente", dijo Arraraz, quien reside en Pomona y es ex agente de bienes raíces. "Antes, más o menos se vivía. Ahorita hay que intentar sobrevivir".

Arraraz comenzó a trabajar medio tiempo como asistente de agente de bienes raíces y prestamista hipotecario en el 2004. Su responsabilidad era llevar las negaciones entre los bancos y los compradores de casas.

Como asistente, solía vender de tres a cuatro casas al mes y las ganancias por comisión eran de entre 4,000 y 7,000 dólares cada dos meses, dependiendo de las ventas.

Sin embargo, todo cambió y debido a la crisis hipotecaria y a la disminución en el número de personas buscando comprar una casa, la realidad es otra para Arraraz.

"Ahorita ya no puedo dar lujos. Ahorita ya no se voy a restaurantes. Es un cambio de 180 grados".

Los principales gastos de Arraraz son en comida, auto, gasolina y seguros de autos.

Debido a que su trabajo como agente de bienes raíces no tenía la misma demanda que antes, desde hace nueve meses Arraraz se dedica a hacer modificaciones en préstamos y vende teléfonos con cámara a través de telemercadeo. Su enfoque principal son los consumidores latinos, quienes hacen más llamadas a sus países de origen y pueden ver a sus familiares con la ayuda de este aparato, explicó.

"Puedes ganar en un día hasta 50, 100 o 1,000 dólares por comisión según los planes que vendas".

Los fines de semana por la tarde, Arraraz se dedica a vender los teléfonos y también hace presentaciones sobre sus productos, un negocio, según dijo, que le ha resultado muy lucrativo y lo ha salvado de endeudarse.

Debido a que su salario varía cada mes, Arraraz continúa controlando sus gastos.

"La situación está pésima para todos y especialmente para la clase baja y media", aseguró Arraraz. "A nosotros nos afecta, a la clase obrera, la que sostiene el país. Para algunas familias, esta es una situación muy difícil, ya que hay que pagar alquiler y educación. Ahorita la gente no tiene ahorros".

"Al principio, todo te deprime", agregó Arraraz. "La situación está tremenda. Cuando uno no está preparado para esto, sí es difícil".

Henry Garavito, residente de Chino Hills, sufrió la misma depresión que Arraraz. Garavito trabajó como agente de bienes raíces durante 15 años.

Durante el 2007, Garavito intentó vender casas pero sus ventas disminuyeron mucho y a finales de octubre tomó la decisión de cambiar de profesión.

"Dejé los bienes raíces porque ya no teníamos tanto control como antes. Anteriormente podías decir y trabajar con el cliente, cerrar las ventas, pero ahora las reglas del juego han cambiado. No se cierran las ventas porque los bancos están cambiando las reglas de un día para otro", dijo Garavito, originario de Colombia.

Antes de la crisis, Garavito tenía un salario promedio de entre 7,000 y 10,000 dólares mensuales. A veces más. Pero poco a poco esa cantidad fue disminuyendo hasta a un nivel que se le hacía imposible sobrevivir.

Actualmente, Garavito trabaja en una red de mercadeo conocida como "Network marketing", en el cual vende varios productos, en especial planes telefónicos, y su ingreso es de unos 4,000 dólares al mes.

"Toca reestructurar y antes no se media uno al gastar. Ahora si toca ir al mercado, decidimos gastar menos que antes, de 50 a 100 dólares. Esta es una de las maneras de ahorrar", dijo Garavito.

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