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Entendiendo el Islam
Desafíos: Para algunos latinos, el adaptarse a una nueva religión significa cambiar su estilo de vida.10:00 PM PST on Thursday, March 6, 2008
Lissett Bastidas es una joven peruana que se convirtió al Islam en abril del 2007. El aceptar esta religión el año pasado le trajo paz y tranquilidad, pero también un poco de tristeza.
El convertirse al Islam no es algo fácil de hacer para algunos latinos. Los que buscan acercarse a esta religión enfrentan desafíos como el rechazo y conflicto familiar, además de tener que experimentar un cambio importante en su estilo de vida.
Lissett dio su testimonio de fe el año pasado, siguiendo lo que sentía en su corazón, pero yendo en contra de las ideologías católicas de su madre, quien vive en Lima, Perú y se niega a hablar del tema con su hija, quien a su vez desea compartir sus sentimientos sobre su nueva religión.
Cada vez más, aumenta la cantidad de latinos que se convierten al Islam. Se estima que entre 70,000 y 200,000 hispanos son musulmanes en Estados Unidos, de acuerdo a Hussam Ayloush, director del Concilio de Relaciones Islámicas en California (CAIR), organización que fomenta el Islam.
"Mi madre no sabía del Islam", explicó Lissett, quien en diciembre del año pasado le confesó a su madre que se había convertido al Islam. "Lo asocia con el terrorismo y con lo que dicen los medios de comunicación, no lo ve como algo positivo. Mi mamá respeta pero tampoco quiere saber más de lo poco que sabe... me afecta porque no quiere informarse sobre el Islam para salir de la ignorancia".
La primera reacción de su madre al saber que Lissett era musulmana, según relató la joven de 30 años, fue tratarla como si perteneciera a otro grupo.
"Al principio, sí me dolió, me causó mucha tristeza... Ahora lo respeta, pero no me pregunta, se ha dado cuenta que ahora mi vida es mejor que antes, tengo paz espiritual, acepto los retos de la vida".
Lissett admitió que el hecho que no pueda compartir su amor al Islam con su madre le afecta mucho.
"No tocamos el tema de Islam", dijo Lissett, quien al confesarle esta decisión a su madre, lo primero ésta le preguntó fue que "si en el futuro consideraría regresar al catolicismo".
Lissett se interesó por el Islam a través de dos amigas suyas de origen turco, quienes también son musulmanas y con las que empezó a compartir ideologías y pensamientos filosóficos del Islam.
Aunque dicha religión no era nueva para Lissett, tampoco tenía suficiente información hasta que comenzó a leer textos religiosos.
"Leí el Corán por curiosidad, nunca pensé que me convertiría. Sentí que encontré algo que andaba buscando", señaló Lissett, estudiante de Desarrollo Internacional en la Universidad de California en Los Angeles.
No es fácil cambiar de religión
Al principio, el adaptarse a una nueva religión y sus prácticas no fue fácil, pero no imposible para Lissett, quien tenía que acostumbrarse a rezar cinco veces al día y cambiar su estilo de vida social.
El Islam le ofrece una vida más tranquila. "He entendido que estamos de pasada en este mundo. He aprendido a aceptar los problemas, ahora lo acepto porque era algo que tenía que pasar. Cuando uno llega a ese nivel, tienes más paz interior".
Lo que más aprecia del Islam es su comunicación directa con Dios, agregó. "El Islam es universal, mucha gente lo asocia al Medio Oriente, pero es universal y eso es muy bonito, es para todos los colores".
"El Islam me ha dado algo parecido a un código de cómo vivir una vida en paz", aseguró Lissett.
El convertirse al Islam también incluyó empezar un estilo de vida diferente. "Empecé a cambiar de poco a poco. Sabía que me gustaba el Islam, pero que había restricciones y tenía que acostumbrarme", dijo.
Un cambio y enfrentamiento similar lo experimentó Khaleel Ahmad Gramajo, residente de Corona y quien se convirtió al Islam en 1994.
Khaleel es originario de Guatemala y al convertirse de religión, también adoptó un nombre árabe, el cual significa "El amigo de Dios".
"Cuando mi familia se enteró, se burlaron", explicó Khaleel. "En nuestra cultura latina, no todos entienden los comportamientos del Islam".
Incluso su madre, quien vive en Guatemala, le llegó a decir que era una "religión del diablo" y le preguntó, ¿cuándo regresarás a ser católico?
Antes de convertirse al Islam, Khaleel buscaba su fe en otras religiones cristianas, buscando respuestas a sus preguntas, pero nadie se las daba, hasta que se interesó por el Islam.
"El Islam me ha enseñado que incluso dar una sonrisa es caridad", dijo Khaleel.
Khaleel tenía 26 años cuando se convirtió al Islam y admitió que no fue fácil acostumbrarse a un estilo de vida diferente al que llevaba.
"Fue un cambio radical", explicó Khaleel. Al poco tiempo de dar su testimonio de fue, fue alejándose de su círculo social, especialmente de su grupo de amigos, quienes acostumbraban a beber alcohol, una práctica prohibida por el Corán.
Además, admitió que era un hombre que no tomaba la vida muy en serio.
La mujer en el Islam
Aunque Lissett se convirtió al Islam hace ya cerca de un año y adoptó algunas costumbres y prácticas, como por ejemplo ser más conservadora en su vestimenta, aunque no se cubre el cabello con el velo islámico, sino sólo para orar.
Además, Lissett admitió que aprecia el buen trato y respeto que ha recibido como mujer desde que se convirtió al Islam.
La mujer en el Islam simboliza tres elementos muy importantes: madre, esposa e hija, explicó Mariam Saada, profesora de español e historiadora. En el Corán, "la madre está en un pedestal, la persona que mejor (ofrece) compañía es la madre. El paraíso está debajo de los pies de la madre".
El papel de esposa también es esencial para los musulmanes, agregó Saada. "Como esposa, una tiene derecho a escoger a su esposo, a aceptar y rechazar matrimonios".
Asimismo, al casarse, la mujer también tiene derecho a mantener su apellido de soltera. "No eres una posesión de nadie". Incluso después de casada, la mujer es responsable de administrar el dinero del esposo y los gastos del hogar.
Saada agregó que la mujer musulmana, al igual que otras mujeres en otras religiones, comparten los mismos derechos que los hombres, desde recibir una herencia hasta el derecho a trabajar, votar y participar en la política.
Las prácticas en algunos países árabes, donde a las mujeres se les prohíbe manejar o se les exige cubrirse el rostro, son prácticas culturales no religiosas, mencionó Saada.
"Hay una gran distinción entre la cultura y el Islam", indicó Saada. "Algunos países imponen su cultura en su religión, hacen una fusión de religión y cultura".
Cuando la mujer no tiene el derecho a manejar, como es el caso en Arabia Saudita, se debe a una práctica cultural y no religiosa, señaló.
"Estas situaciones no reflejan nuestra religión, existe una distinción entre cultura y religión", finalizó.
La mujer para los musulmanes no es un objeto sexual, indicó por su parte Mustafa Kuko, director del Centro Islámico de Riverside. "Nuestra religión indica que la mujer debe cubrirse, no se considera fundamental, pero es una violación si no lo hace".
La práctica de cubrirse el cabello con el velo islámico es una decisión personal de cada mujer, pero la mayoría lo hace para así ser respetada por los demás y evitar ser acosadas por los hombres, mencionó Kuko.
La mujer es considerada igual que el hombre ante "Allah". "No existe parte en el Corán que diga que las mujeres están limitadas".
Kuko está de acuerdo con Saada en que algunas prácticas impuestas a la mujer no son religiosas, sino culturales, especialmente en países como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita. "Estas prácticas no tienen nada que ver con el Islam", dijo.
Muchas mujeres islámicas estudian y algunas son maestras de universidades, pero sin embargo no es normal verlas en posiciones administrativas, las cuales son controladas en su mayoría por hombres.
En países como Egipto, las mujeres llevan una vida normal. Sin embargo, en países como Irán y Afganistán, las mujeres experimentan un estilo de vida más extremista, lleno de restricciones sobre lo que pueden y no pueden hacer, explicó.
El Islam incita al conocimiento
El Islam promueve entre sus seguidores la búsqueda del conocimiento y aprendizaje por medio de la lectura, aseguró Hussam Ayloush.
El Islam incita a "leer mcho" para entender la palabra de "Allah" y así lograr una mejor interpretación del Corán.
"Aquellos que tienen conocimiento y aquellos que no lo tienen no son iguales", dijo Ayloush, recitando una frase del Corán.
El profeta Muhammed, al predicar la palabra de Dios, promovía el aprendizaje, añadió por su parte Kuko. Muchas personas desconocen este ángulo positivo del Islam.
Visite la galería de fotos sobre los latinos y el Islam: www.laprensaenlinea.com.






