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La decisión de regresar
SEGUNDA PARTE: Muchos inmigrantes del Inland han decidio regresar a sus ciudades natales en México, otros se lo están pensando.08:00 AM PDT on Sunday, June 7, 2009
Muchos inmigrantes ilegales están nerviosos de regresar a México porque temen que no puedan volver a ingresar a Estados Unidos, dijo Todd Sorensen, profesor asistente de economía en la Universidad de California en Riverside (UCR) y un experto en patrones de migración mexicanos.
Además, más agentes de la Patrulla Fronteriza, más muros y más equipo de alta tecnología que puede detectar a inmigrantes han aumentado los riesgos al cruzar la frontera.
Eso y los altos precios que los coyotes cobran para traer a las personas a través de la frontera han causado que muchos inmigrantes ilegales permanezcan en EE.UU. en lugar de intentar regresar temporalmente a México, añadió Sorensen.
Estar al tanto
Los inmigrantes que han estado en EE.UU. por mayor tiempo, sin importar su estado legal, tienen más posibilidades de aguantar y superar la crisis económica que regresar a México, dijo Marc Rosenblum, analista del Instituto de Póliza de Migración con sede en Washington.
Tienen una mayor posibilidad de contar con una red más amplia de familiares y amigos que los ayude a encontrar empleos o los apoye financieramente, o les ofrezca un lugar para que permanezcan mientras no tienen empleo, comentó.
También tienen menos probabilidades de tener a familiares o amigos cercanos en México que los ayuden, dijo Rosmi Bonilla, secretaría de migración en Michoacán. El estado se había preparado para la ola de inmigrantes que regresaban a sus pueblos natales luego que la economía estadounidense empezó a entrar en recesión, dijo.
Pero una encuesta en diciembre del año pasado descubrió que menos del 3 por ciento de los nativos de Michoacán que llegaban al estado pensaban quedarse de manera definitiva.
En Cotija, los residentes y oficiales municipales estiman que apenas un par de docenas de personas han regresado para quedarse permanentemente.
El Instituto Mexicano de Estadística y Geografía descubrió que menos personas ingresaron a México de otros países en el 2008 que en el 2007, pero muchos de los inmigrantes en esas estadísticas típicamente son personas que cada año se movilizan entre EE.UU. y México para trabajar y sus cifras declinan debido a controles más estrictos en la frontera, dijo Víctor Alfredo Bustos, director de análisis y estudios demográficos del instituto.
Aunque los expertos no están de acuerdo en que más personas están regresando a México en comparación con años anteriores, no dudan que menos mexicanos parten rumbo a EE.UU.
El número de personas que emigran desde México disminuyó en un 37 por ciento entre los últimos tres meses del 2006 y el último trimestre del 2008, de acuerdo al Instituto Mexicano de Estadísticas.
Menos de la mitad de ese número fueron arrestados en el ciclo fiscal del 2008 por intentar ingresar ilegalmente a EE.UU. que en el 2000, de acuerdo a la Patrulla Fronteriza.
Roy Beck, director ejecutivo de NumbersUSA, con sede en Virginia y el cual apoya mayores límites a la inmigración, dijo que la disminución en la inmigración ilegal "es algo muy bueno para California" porque libera más trabajos para los ciudadanos y residentes legales. Esto ilustra cómo un mayor control en la seguridad fronteriza, el aumento en las deportaciones y la dificultad de obtener empleo pueden disuadir a la inmigración ilegal, comentó.
Búsqueda en vano
Alberto Maciel había buscado trabajo en vano durante varias semanas cuando agentes de inmigración llegaron a su vivienda alquilada en Riverside en junio del 2008. Maciel fue posteriormente deportado.
Maciel, de 33 años, consideró ingresar ilegalmente a EE.UU. para regresar con su esposa y tres hijos, pero debido al mal estado del mercado de empleo, decidió que no valía la pena arriesgarse, especialmente porque como ya había sido deportado una vez, podía ser encarcelado y se le podría prohibir ingresar a EE.UU. durante 10 años si era capturado nuevamente.
Una semana después de su deportación, la esposa de Maciel, María Guadalupe Salgado, dejó su empleo como asistente de manejo en una tienda de ropa en Riverside y se llevó a sus tres hijos a Tijuana para reunirse con él.
La familia ahora vive en Cotija con los padres de Maciel.
Hace un año y medio, comentó Maciel, ganaba 20 dólares por hora en una refinería de aceite en Long Beach, recibiendo hasta 2,800 dólares por semana cuando trabajaba tiempo extra.
Maciel ahora vende cocos y agua de coco en su camioneta en el centro de Cotija, el pueblo que abandonó hace 15 años. Gana 50 dólares a la semana.
Salgado, de 27 años, gana un poco de dinero extra vendiendo tacos, sodas y papel de baño en su vivienda.
Un hermano de Maciel, que trabaja en la refinería de Long Beach, envía a la familia cerca de 100 dólares cada tres meses. La familia recibe raciones municipales de arroz y frijoles.
Maciel espera algún día regresar a California.
"Si después de un año hay trabajo, entonces tal vez regresaré", dijo Maciel mientras cortaba cocos con un machete. "En este momento, no. Aquí, voy a la plaza a vender cocos y gano suficiente dinero para vivir".
Maciel y Salgado dijeron que la razón principal por la que querían regresar a EE.UU. es porque sus tres hijos nacieron allá. Tienen 4, 8 y 11 años.
El niño mayor habla español pero se desenvuelve mucho mejor en inglés, tanto escrito como hablado, dijo Salgado. Su hogar está en Estados Unidos, no en México".
"Lloran", comentó. "Quieren regresar, pero no hay manera de hacerlo".
Alcance de la recesión
Cotija y muchos otros pueblos mexicanos han dependido durante años en el dinero que los inmigrantes envían a casa. Las remesas, la segunda fuente más grande de dinero en México después del petróleo, alimentan a las familias de los inmigrantes, construye viviendas y costean pavimentación y otros proyectos en los pueblos.
Después de años de rápido crecimiento, las remesas están disminuyendo.
Entre el 2000 y el 2006, las remesas a México casi se cuadruplicaron, de 6,600 millones de dólares a 25,600 millones, de acuerdo al Banco Central de México. Aumentaron solamente un poco en el 2007 y luego disminuyeron un 4 por ciento, casi 1,000 millones de dólares, en el 2008, su primera disminución en años.
En Cotija y en algunos otros pueblos que han perdido una cantidad importante de residentes que se han ido a EE.UU., la disminución parece ser mucho mayor. En el negocio de cambio de dólares El Chavo, en Cotija, la cantidad de dólares cambiados a pesos se ha reducido en al menos un 50 por ciento, dijo su propietario Salvador Gallardo.
"Va para abajo, abajo, abajo", dijo Gallardo. "Y si no hay dinero para mí, no hay dinero para el pueblo".
Algunos propietarios de tiendas en Cotija han dicho que no han visto una disminución en sus negocios. Otros tienen dificultades y culpan a la baja en las remesas.
Antonio Barajas Valencia, antiguo alcalde de Cotija, dijo que las ventas en su negocio de artículos de construcción se redujeron en un 40 por ciento en el 2008 y tuvo que despedir a tres de sus 12 empleados. Valencia calcula que el 80 por ciento de su negocio depende de las remesas.
"Si no mejora, podríamos tener que cerrar el negocio", añadió.
La gente incluso evita o raciona su medicina, dijo Rafael Valencia, propietario de la Farmacia del Centro.
"Dicen, 'Sólo quiero dos pastillas", dijo. "En el pasado, compraban toda una caja. Les digo que las pastillas no funcionan si se las toman sólo por dos días o que podrían funcionar por entre dos a cuatro horas, pero me dicen, 'No me importa. No tengo dinero'".
En la Iglesia Católica Nuestra Señora de Popolo, las contribuciones han disminuido en más del 10 por ciento, dijo el reverendo José Cruz Moreno Cárdenas. La Parroquia de Moreno, la cual incluye 31 iglesias y capillas en Cotija y las villas aledañas, ha tenido que reducir la asistencia médica y alimenticia y posponer proyectos de remodelación de las iglesias.
José Mendoza Morfín, actual alcalde de Cotija, dijo temer que la caída en las remesas afecte los proyectos de infraestructura del pueblo. Cotija participa en un programa en el cual el pueblo y los gobiernos estatal y federal igualan fondos que los inmigrantes donan para iniciativas de desarrollo local. Los residentes del Inland donaron 45,000 dólares al programa el año pasado para proveer electricidad a áreas rurales y para otros proyectos, dijo el alcalde.
En el estado de Zacatecas, las contribuciones al programa aumentaron en el 2008 pero se espera disminuyan en el 2009, según Fernando Martínez Robledo, director del Instituto de Inmigración Zacatecano.
"Esas remesas nos ayudan a pavimentar las calles y a proveer agua potable", dijo Benjamín Reyes, director para la Oficina de Migración de Nochistlán, un pueblo en Zacatecas.






