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Con nuevos bríos

PROGRESO: La Policía de Redlands tuvo paciencia y lograron avanzar en su investigación.

08:00 AM PST on Sunday, February 7, 2010

Por PAUL LAROCCO
The Press-Enterprise

Después de lograr identificar los restos de Sarah Reyes casi 15 años después de su desaparición, la policía está lista para dar la triste noticia a su familia y al padre del hijo que procreó junto a Sarah.

Por otra parte, la orden del jefe de policía no dejaba lugar a dudas: Resuelvan este caso.

La primavera pasada, acosados por problemas presupuestarios y molestos por la falta de piezas que faltaban en el rompecabezas, la Policía de Redlands estuvo a punto de archivar la renovada investigación que llevaban a cabo en el caso de Sarah Reyes.

En el verano, ya contaban los días que faltaban para comenzar a investigar a los sospechosos e intervenir sus teléfonos.

La evidencia era la misma: sólo había nexos circunstanciales entre Seferina Ponce Márquez, la casera de Sarah, Margarito Gonzáles, el sobrino de la casera, y la muerte de la muchacha de 18 años, pero los investigadores estaban decididos a encontrar algo nuevo que los ayudara en su investigación.

El no poder encontrar el número de teléfono celular de Ponce, de 52 años, había desconcertado durante algunos meses al detective Stephen Crane, pero motivado por la orden de su jefe de solucionar el caso, se renovó la vigilancia y un día Crane y sus colegas siguieron a Ponce hasta la Corte de San Bernardino.

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Mark Zaleski / The Press-Enterprise
Un gráfico con los nombres de los posibles sospechosos y testigos de la muerte de Sarah Reyes sirve de fondo en la reunión de la policía, con el teniente Rogelio García (izq.), y el comandante Tom Fitzmaurice.

"Ahora nos toca esperar", dijo Crane el 30 de abril, con una chupeta en la boca, sentado en un auto, mirando la propiedad que Ponce podría perder pronto.

Ponce estaba a la vuelta de la casa de color turquesa que todavía estaba en poder de la familia de Ponce y en la cual antes de desaparecer, Sarah arrendaba una habitación en la parte posterior.

Con una declaración juramentada de 60 páginas, se solicitó permiso para intervenir los cinco teléfonos usados por Ponce y su familia.

Se detallaban todos los altos y bajos ocurridos en 15 años: desde el hecho que los detectives creyeron estar a punto de hacer confesar a los sospechosos en 1995; además del largo período en que no hubo progreso en el caso y, por último, la reapertura del caso después que se descubrieron los restos de Sarah.

A finales de julio del 2009, después de una serie de retrasos, la fiscalía y un juez respaldaron la intervención de los teléfonos. Ese fue el momento en que Crane y el nuevo equipo a cargo del caso, incluyendo tres oficiales familiarizados desde el inicio con el mismo, estuvieron listos para informar de la muerte de la muchacha.

El 6 de agosto sería el día en que la mamá de Sarah finalmente sabría la verdad.

Durante la última visita que los detectives hicieron a Sarah Hernández, 10 meses antes, no le dijeron nada porque aún no se había confirmado que los restos encontrados en una fosa en ese lejano campo de aguacates en Valley Center fueran los de Sarah, y porque Hernández dijo no reconocer las joyas encontradas en la fosa.

Eso sorprendió a los detectives.

Hoy sabrían algo que daría sentido a todo lo demás.

Un hombre que abrió la puerta de la casa rodante de Hernández en Yucaipa informó que había muerto en marzo. Tenía 57 años y murió como consecuencia de dos derrames cerebrales.

"Siempre ha sido así en este caso", dijo Crane, incrédulo.

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Mark Zaleski / The Press-Enterprise
El detective Stephen Crane, de la Policía de Redlands, es parte del equipo de vigilancia encargado de observar el vecindario de Seferina Ponce Márquez, la casera de Sarah Reyes.

Intercambió miradas con el teniente Rogelio Garcia, quien había iniciado la investigación de la desaparición de Sarah a mediados de la década de los 90.

"A estas alturas, ya sabía que Sarah murió", dijo Garcia. "Ya están juntas".

No había tiempo para lamentarse por la oportunidad perdida. Israel Garcia Cisneros, el padre del hijo de Sarah, los esperaba en su casa de Fontana.

Cuando Sarah desapareció, Israel había estado enviándole dinero para que ella y el niño se unieran con él en Wyoming, donde había encontrado trabajo en construcción.

Casi al atardecer, cuatro investigadores llegaron a su casa, con sus trajes obscuros y sus corbatas.

Su llegada dispersó una reunión que había en el garaje abierto de García.

García, de 46 años, con mechones grises en su cabello corto, ahora estaba parado sólo entre las sillas del jardín.

El sargento Mark Hardy, detective que trabajó en el caso cuando se pensaba que se trataba de una persona desaparecida, iba adelante, flanqueado por Crane, Rogelio Garcia y Bob Yzquierdo, otro oficial del equipo que inició la investigación.

"La encontramos enterrada en el Condado de San Diego", dijo Hardy inmediatamente después de las presentaciones.

Israel García tomó un pedazo de su camiseta azul y se lo puso en la boca para morder fuerte y contener las lágrimas.

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Mark Zaleski / The Press-EnterpriseMark Zaleski/The Press-Enterprise
Los investigadores de la Policía de Redlands se acercan a la casa de Sarah Hernández, la madre de Sarah Reyes, para comunicarle que los restos de su hija han sido identificados. El detective Stephen Crane y el teniente Rogelio García, de la Policía de Redlands, comparan sus notas después de visitar a Israel García Cisneros.

Rogelio Garcia dijo suavemente: "En 15 años, nunca nos dimos por vencidos".

Al hijo de Sarah, el pequeño Israel, le faltaban sólo dos semanas para cumplir su primer año cuando su madre desapareció. Ella había pensado hacerle una fiesta en un parque de Redlands.

El muchacho, que en ese momento ya tenía 15 años, estaba dentro de la casa mientras su padre caminaba por el garaje.

"¿Cómo le diré a mi hijo?", preguntó Israel García, alejándose de los policías mientras derramaba lágrimas.

"Le diría que su madre lo amaba pero que alguien la asesinó brutalmente", dijo Hardy.

Después suavizó sus palabras.

"Le explicaría al chico, 'tu madre nunca te abandonó'".

Hablando un poco mal el inglés, Garcia dijo a los detectives lo que creía que había ocurrido.

"Era bonita, creo que tal vez encontró otra persona", dijo mientras tomaba una cerveza que había abierto antes de que llegaran los detectives.

Hardy dio un paso adelante.

"Israel, eso nunca sucedió", dijo, dándole una palmadita en la espalda. "No te dejó por otro hombre... no abandonó a su hijo".

Israel García dijo a los detectives que Ponce con frecuencia interceptaba los cheques que él enviaba a Sarah. Dijo además que sospechaba que Ponce se quedaba con más dinero del que Sarah le debía por concepto de alquiler y de llamadas de larga distancia. Cuando desapareció, Sarah debía tener más de 1,500 dólares en efectivo.

Cuando se le informó dónde se había encontrado el cuerpo de Sarah, Garcia recordó que Ponce solía llevar personas a esos campos de aguacates a beber y a practicar tiro. Su familia había trabajado en esas colinas.

Crane y Hardy intercambiaron miradas. ¿Otra pista, tal vez?

Dejaron a García, todavía de pié, solo en el garaje.

Con la nueva información, el equipo comenzó a hacer un plan para entrar en contacto con personas cercanas a Ponce.

Los investigadores revisaron fotocopias de cartas que habían sido interceptadas años antes y que tenían relación con Ponce. Después de ser sometida a un interrogatorio por la policía en 1995, Ponce se fue a México desde donde, en español, escribió una carta a un novio diciéndole que ella no quería podrirse en la cárcel.

El ex novio, Leonardo Lima Santiago, era la primera persona que los detectives querían contactar el primer día que intervinieron los teléfonos, fecha a la que llamaron "el gran día".

Pensaban y esperaban que el hecho de que ya no tuviera una relación con Ponce hiciera que revelara lo que sabía.

Los investigadores no podían contener su entusiasmo el 10 de agosto cuando esperaban en la sala de reuniones que estaba llena.

La intervención de los teléfonos era una realidad y estaban listos para vigilar las 24 horas. Reapareció el cartel con el recuento cronológico que había hecho Crane hacía ya algún tiempo y que estaba guardado.

"Lo que está sucediendo es muy importante", dijo el teniente Chris Catren. "Creo que tenemos la oportunidad de terminar este asunto de una vez por todas".

Hardy, que ahora lideraba el caso, repasó las tareas asignadas a cada uno. Rogelio Garcia e Izquierdo, los dos oficiales veteranos que hablaban español, realizarían la mayoría de las entrevistas.

Así fue como Crane vio la culminación de 18 meses de trabajo de investigación durante los cuales tuvo que revisar viejos informes, vigilar residencias y buscar en los basureros.

Pensaba que alguien diría algo que los llevaría a encontrar la verdad.

MUCHACHA DESAPARECIDA

El 3 de octubre de 1994, Sarah Reyes desapareció de la habitación que alquilaba en el norte de Redlands.

Edad: 18 años

Lugar de residencia: Redlands

Historia personal: Le gustaba la música de la cantante pop mexicana Gloria Trevi y del ícono tejano Selena. Siempre sonriente, juguetona, dibujaba "orejas de conejo" en las fotos de sus familiares.

Detalles: Con frecuencia se la veía empujando una cochecito de bebé en el vecindario del norte de Redlands. Usaba una cadena en el cuello con una cruz hecha a mano en México.

SOBREVIVIENTES

A Sarah le sobrevivieron cinco hermanos, sus padres y su novio, quien es el padre de su hijo.

Israel García Cisneros

Edad: 46 años

Lugar de residencia: Fontana

Relación con Sarah: Novio y padre de su hijo. Conoció a Sarah cuando ella tenía 14 años y él 27.

Detalles: Cuando Sarah desapareció, estaba trabajando en construcción en Wyoming, ahorrando dinero para llevar a su familia a vivir con él.

Israel Garcia Reyes

Edad: 16 años

Lugar de residencia: Fontana

Relación con Sarah: Hijo

Detalles: Vio a su madre por última vez cuando tenía 11 meses. Ahora asiste a la escuela secundaria en Fontana. Sus familiares dicen que ha heredado el sentido del humor de Sarah.

Sarah Hernández

Edad: 57 años

Lugar de residencia: Yucaipa

Relación con Sarah: Madre

Detalles: Devota cristiana, nunca perdió la esperanza de que su hija estuviese viva. Murió antes de que la policía le informara que el cuerpo de Sarah había sido encontrado.

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