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Un ejemplo de seguir día a día
COMUNIDAD: Para algunas personas, el aprender inglés es tarea difícil, pero con la ayuda de un voluntario es posible.03:48 PM PDT on Thursday, July 24, 2008
Todas las tardes, de lunes a jueves, Julio Herrera, residente de San Bernardino, dedica dos horas de su tiempo libre a ayudar a otros a aprender inglés.
"Me gusta ayudarlos. Me siento a gusto y duermo a gusto", dijo Herrera sobre el trabajo voluntario que realiza desde hace ocho años con personas a las que no conoce, pero que sabe que necesitan su ayuda.
A los 21 años, Herrera llegó de Guatemala a Riverside, sin hablar mucho inglés y cuando comenzó a aprender este segundo idioma, sus compañeros en la escuela se burlaban de él y de los estudiantes que estaban más atrasados.
Debido a esas burlas, Herrera comenzó a ayudar a otras personas que pasaban por lo mismo y su poco conocimiento del inglés no fue impedimento para transmitir lo que había aprendido a otros.
"Lo que iba estudiando, lo iba compartiendo".
Cuando explicas algo nuevo a las personas, ves que se esfuerzan por aprender, la sensación es muy grata, aseguró.
Herrera admite que no es fácil explicar a otros un nuevo idioma, especialmente cuando los ayuda con la gramática o pronunciamiento, añadió.
La mayoría de personas a las que Herrera ayuda como voluntario son mayores de 40 años y reconoce que para algunos es más difícil aprender el idioma, pero busca maneras de que memoricen palabras y frases esenciales de sobrevivencia.
"Busco palabras importantes para que las aprendan en la noche. Les digo que tienen que echarle ganas, los motivo".
Actualmente, cada lunes y miércoles, Herrera acude al centro comunitario Librería del Pueblo en San Bernardino, donde asiste a Florencio Ceja, quien se está preparando para el examen de ciudadanía.
"Tiene la necesidad de hacerse ciudadano y entonces quiero enfocarme en ayudarlo para que lo logre y lo va a lograr", dijo Herrera, de 29 años.
Mientras tanto, los martes y jueves, acude a una escuela cerca de su casa donde asiste a otras personas que cursan clases de inglés.
"Hay mucha gente que se desespera y cuando está aprendiendo se le cierra el mundo. Sí se puede aprender porque todo es posible", dijo Herrera, quien es carpintero y sueña con abrir su propia carpintería algún día.
En el momento que las personas comienzan a desesperarse, Herrera los motiva a que sigan adelante.
Si han llegado a un país tan lejano de su tierra natal, entonces todo lo demás es posible, mencionó Herrera.
"Aquí llegan personas que no saben mucho, pero ese no es un impedimento".
Ceja tiene dos meses estudiando para el examen de ciudadanía que presentará en agosto y admite que desde que Herrera le ayuda, su aprendizaje ha sido más favorable.
"Lo tengo como maestro personal. Me está ayudando bastante, me ayuda con el significado de las palabras porque el inglés se escucha igual y se escribe diferente ", dijo Ceja, originario de Michoacán, México, y quien entiende y habla inglés "de la calle", pero se le dificulta escribirlo.
En el transcurso de ocho años que tiene trabajando como voluntario con varias personas, Herrera ha creado una larga lista de amigos.
"No hablo muy bien inglés, pero con lo poco que sé, puedo ayudar a otras personas. Uno nunca dejas de aprender".
Lo que sí evita decir es la frase "I don't speak English", la cual muchos latinos utilizan, obstaculizándose así mismos sin hacer el esfuerzo por aprender el idioma de este país, afirmó Herrera.
"Llegamos a Estados Unidos, tenemos que hablar inglés".
Herrera, quien cursó la carrera de derecho en Guatemala, quiso lanzarse a la aventura y llegó a California para conocer "el famoso Estados Unidos", dejando a sus familiares en su país natal.
Y esta misma aventura es lo que lo mantiene concentrado para dar su próximo paso, pero por ahora lo que lo llena es el ver a otras personas aprender un nuevo idioma.
"El gusto, la emoción de ayudar es muy satisfactoria", finalizó.






