El Senado de Estados Unidos rechazó el sábado 18 de diciembre un proyecto de ley que habría permitido a miles de personas indocumentadas un camino hacia la legalización y la eventual naturalización, eliminando así los sueños de jóvenes estudiantes que fueron traídos al país a temprana edad.
Con una votación de 55-41 (se necesitan 60 votos a favor), los senadores decidieron no avanzar la propuesta de ley denominada "Desarrollo, Alivio y Educación para Menores Extranjeros" (conocida como 'Dream Act' en inglés).
En un comunicado, el presidente de EE.UU., Barack Obama, expresó su descontento con la decisión argumentando que "el sentido común no prevaleció". Obama indicó el gobierno debería iniciar un diálogo intenso con el fin de buscar una solución al "sistema de inmigración" para permitir que cientos de miles de residentes obtengan un camino a la legalización.
"Es decepcionante... pero mi gobierno no se rendirá en el Dream Act o en el importante esfuerzo de arreglar nuestro sistema de inmigración", dijo Obama. "El pueblo estadounidense merece un debate serio sobre la inmigración y es el momento de sacar la retórica polarizada de nuestro escenario nacional".
La senadora Barbara Boxer (demócrata por California) aplaudió en un comunicado los esfuerzos de miles de personas que trabajaron arduamente para hacer del Dream Act una realidad. Unos días antes, el proyecto de ley sí había sido aprobado por la Cámara Baja con una votación de 216 a 198.
"Es un día triste para nuestro país cuando le damos la espalda a algunos de nuestros mejores y más brillantes jóvenes que crecieron en Estados Unidos. Felicito a los valientes jóvenes, hombres y mujeres, que aceptaron el riesgo personal para llamar la atención del país. Actuaré ante tal injusticia y no descansaré hasta que la propuesta sea ley", comentó Boxer.
Angélica Salas, directora ejecutiva de la Coalición para la Defensa de los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA por sus siglas en inglés), dijo que el gobierno estadounidense le ha dado la espalda una vez más a la gente al rechazar una propuesta que hubiera beneficiado económicamente a todo el país.
"Este es un día negro en la historia de Estados Unidos. El Senado, como guardianes del destino económico de nuestro país, la diversidad cultural y el poder militar, ha optado por esconderse detrás de excusas cobardes y el partidismo, pero no el público estadounidense y los miles de brillantes y dedicados jóvenes que trabajan todos los días por el país. El Senado rechazó el Dream Act una vez más, pero la comunidad de inmigrantes no se quedará con los brazos cruzados. Vamos a fortalecer la lucha y los resultados se verán en las elecciones del 2012", indicó Salas.
Andrea Margot Ortega, residente de Fontana y coordinadora de 'Dream Act Ahora Inland Empire', dijo que los senadores que se negaron a aceptar la realidad y a comprometerse a servir mejor al público pagarán en el futuro con sus asientos. Ortega dijo que la lucha no ha terminado y el sueño aún sigue latente y que la justicia para los jóvenes estudiantes indocumentados prevalecerá.
"No vamos a olvidar en el 2012. Los senadores que dijeron no al sueño han tomado una decisión que va a echarlos de sus puestos muy pronto. Vamos a seguir soñando y estaremos de vuelta con más fuerza que nunca", aseguró Ortega.
El Dream Act hubiera permitido que gente indocumentada se legalizara luego de demostrar varias pruebas, incluyendo ser menor de 15 años al momento de haber entrado ilegalmente al país, ser menor de 35 años, ir a la universidad y estar enlistado en el ejército por un periodo mínimo de dos años. Para poder recibir la tarjeta verde de residencia, los solicitantes hubieran tenido que esperar un periodo de 10 años, seis años después hubieran tenido la oportunidad de solicitar la ciudadanía.
La senadora Dianne Feinstein (demócrata por California) dijo durante el debate del sábado 18 que el proyecto de ley hubiera ayudado a muchos jóvenes alcanzar sus metas.
"He apoyado el Dream Act desde que se introdujo y lo he visto crecer. Estos jóvenes son personas que trabajan duro... que la propuesta los hubiera mantenido fuera de problemas", indicó Feinstein.
Los opositores del proyecto, entre ellos el senador Lindsey Graham (republicano por South Carolina), argumentaron que el proyecto de ley habría aumentado la inmigración ilegal. Graham también dijo durante el debate que nunca apoyaría la ley por sí sola y que se lo pensaría si la presentaran en un paquete para una reforma migratoria.
"Para aquellos que han venido a mi oficina les digo que siempre serán bienvenidos, pero estarán perdiendo el tiempo. No vamos a aprobar el sueño de legalización hasta que nuestras fronteras están seguras", dijo Graham.
La mayoría de los republicanos votaron en contra del proyecto de ley, excepto tres, quienes cambiaron de parecer al último momento: los senadores Richard Lugar (Indiana); Lisa Murkowski (Alaska) y Bob Bennett (Utah). Seis demócratas votaron en contra: Bob Nelson (Nebraska.); Mark Pryor (Arkansas); Jon Tester (Montana); Max Baucus (Montana) y Kay Hagan (North Carolina).
"Sólo tres republicanos se pusieron de pie junto a nosotros e ignoraron la presión de sus amigos. El valor de los senadores Bennett, Lugar y Murkowski es ejemplar y me hubiera gustado que más de sus compañeros hubieran hecho lo mismo", indicó el líder mayoritario del Senado, Harry Reid.
El proyecto fue introducido por primera vez en el 2001 por el senador Orrin Hatch (republicano por Utah) y estuvo cerca de ser aprobado en el 2007. En septiembre del año pasado fue rechazado por los republicanos moderados, incluyendo al senador John McCain (republicano por Arizona) que antes la apoyaba.
El profesor José Calderón, de la Universidad Pitzer, en Claremont, dijo que los legisladores locales presentarán otro proyecto de ley similar, al mismo tiempo que el movimiento para movilizar a las masas a salir a votar se desarrolla.
"Esta no es una derrota, es una razón para hacerse más fuerte. No hay ninguna razón lógica para que el Senado diga no a la ley del sueño y tarde o temprano va a ser aprobada. Los que pueden votar deben registrarse y recordar a aquellos que votaron no quién tiene la fuerza", concluyó Calderón.

