El viernes 27 de enero, un juez de Riverside determinó que un hombre de 31 años relacionado con tres incidentes de agresión sexual contra niñas puede ser sometido a juicio.
Si José Wilson Rojas Guzmán es encontrado culpable de todos los 10 cargos en su contra en tres casos separados, puede ser condenado a cadena perpetua. Guzmán estuvo sentado frente al juez usando un mono rojo de prisión, lo que significa que es mantenido en aislamiento.
Roberta Hopewell, quien dirigió a los detectives de la Policía de Riverside asignados al caso, testificó sobre su entrevista a una niña de 9 años que había sido sacada de su habitación y agredida sexualmente la noche del 7 de mayo del 2011.
“Dijo que estaba profundamente dormida y que se despertó porque alguien la estaba estrangulando. Me dijo que una persona la sacó de su cama”, dijo Hopewell. “Dijo que se volvió a dormir y que recuerda haber sido puesta en un auto”.
Recuerda haber sido abandonada frente a una casa en un vecindario cercano, pero no se acuerda de mucho más. Dijo que el hombre tenía manos grandes pero no pudo identificar a un sospechoso.
Hopewell añadió que funcionarios del hospital dijeron que la niña había sido agredida sexualmente de manera violenta. Tenía moretones y marcas de dedos en su cuello y su lengua estaba hinchada.
Investigadores señalaron que las muestras de ADN tomadas de la niña y Guzmán coincidían.
La policía encontró posteriormente cuatro pares de ropa interior de niñas en los bolsillos de una chaqueta localizada en una habitación que Guzmán había alquilado en Riverside. La niña identificó uno de los pares, señalando que era el que había usado la noche en que fue secuestrada.
Además, la detective de Riverside, Laura Ellefson, testificó que un hombre irrumpió en la habitación de una niña de 12 años en Riverside. Fue al baño y cuando regresó vio a un hombre arrodillado al lado de su cama. El hombre le dijo que se quedara callada o que usaría el arma que portaba.
Supuestamente la amenazó con un arma en su espalda y le quitó los pantalones de pijama y su ropa interior, pero lo pateó y comenzó a gritar, ocasionando que el agresor huyera por una ventana abierta. De acuerdo con el testimonio de la policía, las huellas dactilares encontradas en la habitación coincidieron con las de Guzmán.
Aproximadamente dos meses antes, el 3 de septiembre del 2008, un caso de agresión sexual involucró a una niña de 11 años de Corona. Un hombre la despertó, le quitó su pijama y su ropa interior y la agredió. La niña pateó y gritó, pero el hombre logró contener sus gritos.
Guzmán se declaró inocente de los cargos. Comparecerá en la corte el 10 de febrero.


