Más de 200 personas marcharon a lo largo de Hospitality Lane en San Bernardino, llevando letreros y entonando lemas para protestar contra la explotación sexual y comercial de niñas y jóvenes.
Los presentes, más del doble que la de marzo del año pasado, fue encabezada por el fiscal de distrito Mike Ramos, quien cree que se han hecho avances en su campaña para lograr que las niñas menores de edad que se vean involucradas en la prostitución sean tratadas como víctimas y no como criminales.
El esfuerzo realizado durante tres años ha incluido la formación de la Coalición en Contra de la Explotación Sexual (CASE, por sus siglas en inglés), una organización conformada por fiscales, defensores públicos, agentes de la ley, agencias de servicios sociales y educadores. En el 2011, el equipo de CASE ayudó a 28 jóvenes sobrevivientes de explotación sexual, informó Anna-Michelle Ellis, coordinadora de CASE.
“Me siento feliz de poder compartir con ustedes el hecho de que esas 26 jóvenes mujeres ya no están en las calles siendo explotadas, sino que están en camino a su recuperación”, dijo Ellis a los asistentes a la marcha reunidos en frente de las oficinas de Children’s Network.
Amy Andrews, de 37 años y de Yucaipa, habló acerca de sus experiencias como víctima de abuso y de la explotación sexual. Dijo que el novio de su madre comenzó a abusar de ella cuando tenía 9 años y añadió que finalmente huyó de su casa y estuvo entrando y saliendo de hogares substitutos del área de San Bernardino, hasta que se juntó con unos hombres que la llevaron a Los Angeles y la forzaron a convertirse en una prostituta.
Explicó que logró escapar pero otro hombre la llevó a Las Vegas. El hombre también resultó ser un proxeneta. Cuando buscó ayuda, la arrestaron y la llevaron a un reformatorio.
“Cuando estás metida en ese tipo de vida, comienzas a asumir una actitud de derrota. Tu autoestima está destrozada”, dijo Andrews. “Te sientes como si lo único para lo que sirves es para dar placer a otros hombres. Déjenme decirles que eso es algo muy difícil de superar”.
Después de 20 años de silencio, finalmente se dio cuenta de que había sido tratada injustamente, encontró ayuda y comenzó a recuperarse. Ahora entrega tarjetas de presentación que la describen como Amy Andrews, sobreviviente / abolicionista / conferencista.
Animó a otros en la audiencia para que sigan trabajando y ayudando a mujeres como ella.
“Ahora que estoy del otro lado, sé que eran sus voces las que me ayudaban a buscar mi libertad”, dijo Andrews.
La oficina del fiscal de distrito aumentó la persecución de proxenetas el año pasado, “esos horribles monstruos” que obligan a las mujeres jóvenes a vender sus cuerpos, dijo Ramos. El siguiente paso es perseguir a las personas que pagan a las jóvenes para tener sexo, no sólo perseguirlos, sino también multarlos para ayudar a pagar por los servicios que esas muchachas necesitan, añadió.
Anteriormente, era costumbre publicar en los periódicos los nombres de los hombres que habían sido arrestados por solicitar servicios sexuales, dijo.
“Quizás deberíamos hacerlo otra vez”, dijo Ramos. “Quizás eso funcionaría como un mecanismo para hacerlos desistir de esa conducta”.
La meta de Ramos es crear una casa segura donde las muchachas que sufrieron de explotación sexual puedan recibir los servicios y la asesoría que necesitan para llevar a cabo la transición de regreso a la sociedad, dijo.
Olga Phillips, quien llevaba un letrero durante la marcha en el que se leía: “La prostitución no es una elección”, dijo que también es una víctima de la explotación sexual que ha logrado recuperarse.
“Me vendieron para ser prostituta. No me di cuenta sino hasta algún tiempo después”, dijo Phillips. “Es algo difícil de entender cuando uno tiene apenas 12 años”.
La actualmente residente de Moreno Valley y de 55 años que trabaja para obtener una maestría en trabajo social dijo que “ahora puedo dar algo a cambio. Me siento como si hubiese completado un círculo y quiero regresar la ayuda que recibí”.


