RELIGIÓN: Iglesias cancelan misiones en México

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David McClellan, de Riverside, corta un pedazo de techo para un albergue de personas de la tercera edad discapacitadas y sin hogar en Reynosa, México. McClellan participó en una misión de una semana llevada a cabo por el Ministerio del Poder y que finalizó hace unos días. 

A medida que la violencia relacionada con las drogas continúa asolando partes de México, un creciente número de iglesias en el área del Inland y a nivel nacional están cancelando sus misiones por miedo a que sus voluntarios puedan ser secuestrados.

La Iglesia Grove Community en Riverside, cuyos miembros han estado viajando a México durante 35 años, canceló un viaje al área de Guadalajara para febrero después de que pastores, misioneros y funcionarios del consulado de Estados Unidos establecidos en Guadalajara advirtieron del aumento de la violencia relacionada a las los carteles de drogas.

La Iglesia Emmanuel Bautista en Highland y la Adventista del Séptimo Día de la Universidad La Sierra en Riverside son algunas de otras instituciones del Inland que han dejado de ir a México.

De acuerdo con informes de medios de comunicación mexicanos, más de 50,000 personas han muerto en hechos de violencia relacionados con la droga en los últimos cinco años.

No hay cifras exactas sobre los viajes cancelados a México, pero Howard Culbertson, experto en misiones religiosas, calcula que el número de misiones a México ha disminuido en más de la mitad en los últimos cinco años, y añadió que la economía podría haber sido un pequeño factor, pero la violencia parece ser, hasta ahora, la razón principal.

Culbertson, profesor de misiones y evangelismo mundial en la Universiad Southern Nazarene, en Oklahoma, coordinó en enero un viaje al norte de México con aproximadamente 120 personas, pero sus asociados y él estaban listos para cancelar la misión en cualquier momento si el área donde trabajaban se volvía insegura.

La Iglesia Grove ha estado planificando una misión al área de Guadalajara desde el verano pasado, pero en meses recientes algunos de los contactos de la iglesia en la región sugirieron a los funcionarios de la iglesia que no viajaran, dijo el reverendo Mike Barnes, uno de los coordinadores del viaje. En enero, la iglesia hizo caso a su consejo y decidió cancelar el viaje.

“Fue una decisión muy dolorosa”, dijo Barnes. “Todos se sintieron decepcionados. Todos estaban dolidos. Allá tenemos relaciones muy fuertes con las personas”.

Se esperaba que 60 personas participaran en este viaje y Barnes señalo que la Iglesia Grove tiene 12 misiones este verano en otros países y todavía podría viajar a otras partes de México a finales de este año si lo consideran seguro.

El tema de la seguridad cambia constantemente, con la violencia menguando en un área y aumentando en otra, dijo Pamela Starr, directora de la Red México de Estados Unidos en la Universidad del Sur de California (USC).

Starr dijo que las organizaciones que cancelaron todos los viajes a México están exagerando debido a que muchas partes del país todavía son seguras. Y aun en las áreas más peligrosas, la mayoría de las víctimas están relacionadas con el tráfico de drogas, pero un creciente número de víctimas, añadió Starr, son inocentes, muchas de las cuales están “en el lugar equivocado, a la hora equivocada”.

Las organizaciones religiosas no son las únicas preocupadas por la violencia en México. El sistema de universidades Cal State suspendió su programa de estudios en México después de que el Departamento de Estado de EE.UU. emitiera una advertencia sobre algunas áreas de México en el 2010. El Programa de Estudios en el Exterior de la Universidad de California (UC) no otorgará créditos a los estudiantes de pregrado que realicen investigaciones en la mayor parte del norte de México, dijo Toby Miller, profesor y director académico del programa en México para UC.

La Iglesia Crossroads Christian en Corona canceló sus viajes a México hace dos años después de recibir advertencias de sus contactos allá, dijo Kasey Butler, portavoz de la iglesia.

Pero seis miembros y voluntarios de Crossroads estuvieron en el área de la frontera de Texas con México hasta el miércoles 1 de febrero en una misión con el Ministerio del Poder, con sede en Riverside, y Butler añadió que Crossroads considera los viajes del Ministerio del Poder como una opción segura porque el ministerio cuenta con años de experiencia en México y relaciones de larga duración con comunidades de allá.

Las raíces del Ministerio del Poder se remontan a la década de los 70, con una misión en la Iglesia Comunitaria Victoria que se convirtió posteriormente en Iglesia Grove.

Aproximadamente 130 personas, la mayoría del Inland, realizaron dos viajes con el Ministerio del Poder en semanas recientes, dijo Mark LeDuc, coordinador de las misiones.

“Nunca nos hemos sentido inseguros”, dijo. “Evaluamos lo que debemos y no debemos hacer y tomamos precauciones”.

LeDuc añadió que en México, los participantes nunca viajan después de que oscurece, planifican rutas con anticipación para evitar viajes largos y arriesgados y no van a los lugares peligrosos, como Ciudad Juárez. Señaló que gran parte del trabajo se realiza del lado de Texas, donde la pobreza y las necesidades son también altas, y es allí donde dormían los participantes la mayoría de las noches, parcialmente por razones de seguridad.

Algunas iglesias del Inland continúan con sus viajes a México. Voluntarios de la Iglesia Bautista de la Avenida Magnolia estaban preocupados por su próxima misión a León, México, pero se sintieron mas cómodos después de que la iglesia en Riverside investigó el nivel de violencia y descubrió que la ciudad ubicada en el área central de México era relativamente segura, dijo el pastor Ron Harvey.

Hasta 600 voluntarios de la Iglesia Evangélica Libre Northpoint en Corona viajarán al área de Mexicali en abril, aseguró el reverendo Brent Whitefield, pastor de misiones y enlace con la comunidad. La iglesia no enviaría a nadie a una zona de guerra, pero tiene misioneros en lugares como Pakistán y Afganistán, cerca de áreas controladas por los talibanes.

“Confiamos en Dios por nuestra seguridad, no en el Departamento de Estado o en alguien más”, dijo Whitefield.