PRESUPUESTO: Protestan recortes a servicios para personas discapacitadas

ALEJANDRO CANO/ESPECIAL PARA LA PRENSA
Decenas de manifestantes de Inland Empire se reunieron con miles de companeros en la capital del estado de California para pelear porlos derechos del discapacitado.
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SACRAMENTO -- Cuando la Legislatura de California aprobó el viernes 15 de junio un presupuesto que “reducirá” el déficit fiscal, lo hizo sin el apoyo del propio Gobernador Jerry Brown y el partido Republicano.

La noticia causó jubilo entre la comunidad de los trabajadores que ofrecen servicio de apoyo en el hogar a personas discapacitadas.

Con un voto de 23-16, el Senado aprobó un plan que incluye menores recortes a programas de asistencia que el propuesto por el gobernador Brown. La Asamblea hizo lo mismo con un voto de 50-25, aun así, el presupuesto deberá ser firmado por Brown quien expresó su descontento afirmando la Legislatura “aun no esta lista” para ofrecer un presupuesto final.

El plan fue aprobado, según analistas, para que la Legislatura cumpliera con el mandato de presentar un presupuesto antes de la fecha limite y de esta manera continuar recibiendo sus cheques de salario. La razón exacta de la aprobación poco les importa a familiares y trabajadores que todos los días conviven con personas de capacidad especial.

Representantes del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU por sus siglas en ingles), informaron que el presupuesto aprobado rechaza el plan del gobernador de querer reducir 7 por ciento de las horas pagadas a trabajadores de casas de convalecencia y hogares privados.

Además, el presupuesto rechaza la idea de enviar a las personas discapacitadas a instituciones privadas y en vez, les permite recibir los servicios en sus propios hogares por sus propios familiares previamente entrenados.

“Mientras pudimos detener los planes del gobernador, los recortes de 3.6 por ciento establecidos el año pasado aun tienen otro año de vigencia y eso continúa causándonos dolores de cabeza”, indicó el sindicato en un comunicado. “Aun, con la población de trabajadores en el programa calculada a doblarse y legar a 800,000, conocido también como el tsunami plateado, el presupuesto firmado hoy ofrece soluciones para el hoy, y ahora debemos dirigir nuestra atención en el mañana”.

El sindicato adjudica la victoria al esfuerzo en conjunto demostrado por miles de californianos, quienes por más de diez consecutivos, se manifestaron en el Capitolio, arribando en autobuses desde cualquier rincón del estado.

Decenas de trabajadores de la región de Inland Empire viajaron a la capital del estado junto a sus pacientes el pasado 13 de junio para unirse a la manifestación masiva.

El viaje no fue fácil y resulto cansado, aun así Tania López, residente de Pomona y madre de María Carrasco, una niña con síndrome de Down de ocho años, aguantó las inclemencias del tiempo y las pocas comodidades que ofreció el autobús que partió de la ciudad de Pomona pasaditas la media noche del miércoles.

“No es la primera vez que viajo a Sacramento para manifestarme pero siempre que lo hago lo hago con la misma pasión y devoción. Lo que el gobernador quiere hacer con nosotros es injusto y él lo sabe. Nosotros apenas sobrevivimos con el salario actual y si los recortes son aprobados no se qué haría”, indicó López durante el recorrido.

López explicó que su hija María nació en Nueva York hace ocho años pesando apenas 2.5 libras. Al nacer, María encaró los problemas que encara todo niño que padece de síndrome de Down, incluyendo la malformación de los órganos internos y problemas con el corazón. Al poco tiempo de nacida, María tuvo que ser intervenida quirúrgicamente para reconstruir el aparato digestivo, incluyendo el ano.

López, originaria de Ecuador, ha sido desde entonces la sombra de María acompañándola a donde vaya y asistiéndola en toda necesidad. A María se le cría, se le baña, se le cambia de panales, hay que estar junto con ella para guiarla cuando camina, y pacientemente se le explica cada orden.

En el autobús también viajo Christopher Moreno, de 27 años, quien fue diagnosticado con autismo desde muy temprana edad. Moreno viajo junto con su madre, María Esther Valencia, una señora de 63 años de edad que paciente y amorosamente cuida de su hijo. Moreno es incapaz de expresar una oración sin tartamudear, aun así, es capaz de entonar las estrofas de cualquier canción, incluyendo las de Vicente Fernández, fluidamente.

“Le encanta cantar, se sabe todas las canciones. Su habilidad es memorizarse todos los guiones de cualquier película en ingles y español. Entiende que estamos hablando pero no puede expresarse. Mi hijo no es tonto, mi hijo es especial”, comentó Valencia. dentro del autobús y con los primeros rayos del sol iluminando la faz de la tierra. “Yo soy su voz, yo soy sus oídos, yo soy su mirada, yo soy el y el es yo”.

Ambas personas discapacitadas viajaron toda la noche y al arribar al Capitolio desafiaron las elevadas temperaturas para manifestarse junto a cientos de personas con las mismas discapacidades. Algunas incluso, desafiaron a las autoridades y fueron arrestadas durante un acto de desobediencia civil demostrado dentro del Capitolio.

En total fueron 43 personas, incluyendo una señora de más de 100 años, que desobedecieron las órdenes de las autoridades de abandonar el recinto pacíficamente y terminaron recibiendo una multa y una fecha de comparecencia ante un juez. Entre los desobedientes estuvo Georgina Castañeda, una mujer de 57 años de edad oriunda de Veracruz, México que reside en Boyle Heights, en el Condado de Los Angeles.

Castañeda afirmó a La Prensa que seguirá desobedeciendo órdenes siempre y cuando el gobernador continúe desobedeciendo las órdenes impuestas por el ciudadano.

“No nos dejaremos vencer. Estoy lista para pisar la cárcel. Todo por la causa. Todo por nuestros niños”, indicó Castañeda, que fungió como un eslabón de una cadena humana que rodeo el monumento “Columbu’s Last Appeal to Queen Isabella” (El ultimo ruego de Colon a la Reina Isabela”.

Así, en medio de una bulla que retumbó la rotunda del Capitolio, los manifestantes fueron sacados uno por uno y trasladados a una oficina adjunta. Afuera, los actos de repudio en contra del plan presupuestal favorecido por Brown continuaban.

Pasadas las 3 de la tarde del miércoles, los miles de manifestante comenzaron a regresar a sus lugares de origen, incluyendo los viajeros de Inland Empire. Un descanso para cenar en la ciudad de Coalinga, en el Condado de Fresno, refrescó a los manifestantes.

Alrededor de las 10:30 de la noche, el autobús arribó a la ciudad de Pomona y luego de abrazos y porras los viajeros se despidieron, no sin antes prometer que ejecutarán la misma peregrinación siempre y cuando Brown no acate las órdenes del pueblo.