ARTE: Memorias de cartón

KURT MILLER/THE PRESS-ENTERPRISE
Ramiro Gómez Jr. firma su trabajo después de instalarlo en Bel Air el Lunes, 9 de julio. Gomez, nativo de San Bernardino, esta llamando atención internacional por sus figuras de cartón de los jardineros latinos y otros que se coloca en el césped en Beverly Hills y otras zonas ricas. Su inspiración es su familia, casi todos los cuales trabajan en las industrias de servicios.
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Ellas comienzan siendo cajas desechadas de televisores de pantalla gigante provenientes de Best Buy. Pero cuando el nativo de San Bernardino Ramiro Gómez colocó pintura acrílica en esos cartones, se transformaron en poderosos comentarios sociales y en un tributo a los miembros de su enorme familia quienes trabajan largas horas como conserjes, chóferes de camiones y personal de mantenimiento en los hoteles.

Gómez, de 26 años de edad, pinta imágenes de las niñeras, jardineros y de quienes trabajan estacionando carros en las áreas de Beverly Hills, Bel Air y Hollywood Hills. Él instala su arte hecho en cartón en las áreas verdes bien cuidadas y en la parte exterior de las elegantes mansiones para recordarles a quienes pasan quienes son sus verdaderas niñeras, empleadas de mantenimiento y jardineros que trabajan duro allí.

Un profesor de UC Santa Bárbara y fanático del trabajo de Gómez lo llama “arte guerrillero”.

Gómez, quien es un niñero a medio tiempo, no ha vivido en Inland Empire durante cinco años. Él vive y crea su arte en un apartamento en West Hollywood que comparte con su pareja.

Pero la inspiración para el arte de Gómez siempre han sido sus padres, tíos, tías, primos y primas y otros miembros de su familia. Casi todos ellos viven en el área de Inland y tienen empleos en el área de servicios.

“Todo lo que hago esta ligado a la vida que tuve allá”, dijo Gómez. “Veo a mi familia cuando estoy pintando. Eso me capacita para simpatizar con la gente de acá a quien no conozco”.

George Lipsitz, quien es profesor de sociología y estudios negros en UC Santa Bárbara, dijo que el arte de Gómez es especialmente llamativo porque mucha gente desprecia a los trabajadores de servicio y a veces los envilecen, especialmente a quienes son inmigrantes indocumentados.

“El discurso público los presenta como parásitos, pero el trabajo de Ramiro los presenta como personas productivas”, dijo. “Estas son personas que dejan a sus familias para cuidar a otra familia, alguien que cuida de una casa que no puede costear para vivir, alguien que está dejando su propio vecindario para cuidar del vecindario de otros”.

Lipsitz, quien invitó a Gómez para que hablara en UC Santa Bárbara y que ha discutido su arte en un simposio y en sus clases magistrales, dijo que las siluetas hacen que quienes las observan vean reflejado como los trabajadores crean la belleza que esta asociada con lugares como Beverly Hills.

“Esto hace que la gente que a menudo son invisibles sean visibles”, dijo. “Su arte le da dignidad e identidad al trabajo digno que hace que la sociedad funcione”.

En la mirada pública

Durante las semanas pasadas, se ha comentado el trabajo de Gómez en la National Public Radio, en Los Ángeles Times y en la emisora de TV en español Univisión. La British Broadcasting Corporation estuvo en su apartamento a principios de este mes.

Entre las siluetas que mas atraen la atención están las imágenes de cuatro trabajadores que Gómez colocó cerca de la reunión para reunir fondos a la que asistió el Presidente Barack Obama en mayo, cuyas entradas tenían un alto precio y que se llevó a cabo en la casa de George Clooney ubicada en Studio City.

Eso fue una protesta contra el número récord de deportaciones bajo el mandato de Obama y ahí se podía leer: “Todos somos estadounidenses”. El Servicio Secreto le dijo que moviera las siluetas lejos de la ruta por donde pasaría la caravana motorizada de Obama y que las colocara en un área destinada a las protestas.

Gómez observa el tipo de trabajo que sus padres y otros miembros de su familia desempeñan en forma similar a los que muestra en sus pinturas, aun cuando ellos no estén trabajando en las mansiones de Beverly Hills.

Al igual que los jardineros de Beverly Hills, la madre de Gómez no tenía mucho donde escoger excepto aceptar trabajos extenuantes y con bajos sueldos, dijo él. Ella trabajó durante años en fábricas y hoy en día es conserje en una escuela en Highland.

La mayoría de los adultos en su familia son inmigrantes mexicanos que llegaron a los Estados Unidos sin mucha educación pero con el deseo de trabajar duro, ahorrar dinero y crear una mejor vida para ellos y para sus hijos, dijo Gómez.

Dos de sus tíos trabajaron en los cultivos de naranjas en los años 80. Su difunta abuela, María Paniagua, con quien Gómez se sentía muy cercano, fue niñera en los años 80 y 90 trabajando para una familia de clase media en Redlands.

Cuando Paniagua no estaba trabajando, ella cuidaba de su propia familia. La madre de Gómez y su padre trabajaban largas horas para lograr cubrir los gastos del mes, así que Paniagua cuidaba de Gómez y de sus dos hermanas menores

El mundo de las niñeras

Gómez fue el primero de su familia en ir a la universidad cuando comenzó a estudiar arte en el Riverside City College en 2004. Él se cambio al Instituto de las Artes de California en Valencia pero se retiró después de dos años, al pensar que el podía ser mas creativo fuera de una escuela de arte tradicional.

En 2009, Gómez se convirtió en niñero de un par de niños gemelos y una niña de 9 años de edad en Hollywood Hills. Desde el momento que desempeñó otros trabajos como niñero, Gómez se vio inmerso en el mundo de las niñeras.

Conversaba con las niñeras todas las tardes en un parque y escuchaba las historias de los empleadores que pagaban por debajo del salario mínimo, los que no pagaban a tiempo o los que eran indiferentes a las necesidades de las niñeras. Otros jefes eran amables.

Un día en 2010, Gómez se estremeció al ver a una encargada de limpieza en una casa de Hollywood Hills donde él trabajaba lavando la ropa en una lavadora que estaba en un pasillo. Gómez había estado hojeando unas revistas de decoración del hogar que estaban por toda la casa. Entonces observó un pasillo en un anuncio que se veía parecido a uno de la casa.

Pero la propaganda de las salas lujosas, las mesas hechas a mano y las cocinas con artefactos de acero inoxidable nunca mostraban a los trabajadores que hacían que esas casas tan lindas se vieran así.

Gómez compró algunas revistas de diseño y dibujo imágenes de trabajadores en los avisos de propaganda. Uno de los primeros mostraba a Leticia, la trabajadora de servicio doméstico que trabajaba con él, limpiando un hermoso espejo mientras que Ana – la otra doméstica – pulía una mesa,

Él le dio nombres a sus piezas tales como “El lujoso estilo de vida de Nancy y Carmencita” y “Brilla, Juanita, brilla”.

Gómez coloco las piezas de las revistas en su blog, pero el quería colocar su arte en los lugares donde los trabajadores hacían su trabajo, y donde todo el que pasara pudiera verlos.

Él dijo que muy a menudo la gente pasaba caminando o manejando junto a los trabajadores y los ignoraba o nunca se dieron cuenta de que estaban ahí.

Gómez también quería que los trabajadores fueran parte de la audiencia. Las niñeras le dijeron como ellas pasaban frente a las galerías de arte mientras caminaban a la parada del autobús después del trabajo y las ganas que tenían de entrar – pero se sentían intimidadas.

De esa manera es como nacieron las muy públicas siluetas de cartón.

María Elena Gómez, quien vive en Highland, dijo que ella nunca entendió el arte abstracto que su hijo usaba para pintar. Eso solo parecía un montón de líneas.

“Pero las de las niñeras y los jardineros: ahí si vi claramente lo que él está haciendo”, dijo. “Él pinta acerca de las cosas que suceden en nuestras vidas”.

Gómez, de 46 años de edad, dijo que ella se emocionó al saber que su hijo piensa en ella cuando el pinta.

“Me hace sentir emocionada el saber que soy una inspiración para él, porque eso me hace sentir que yo estoy en su vida”.

Ramiro Gómez dijo que el ha recibido solamente una reacción negativa cuando él estaba colocando una silueta. Creo una imagen de un hombre que vende mapas de las casas de las celebridades cerca de un verdadero vendedor de mapas en Beverly Hills. El vendedor de mapas tuvo miedo de que la silueta llamara la atención de la policía y que esa atención se dirigiera a el, así que Gómez retiró la sobra.

Dijo que hay personas que le han pedido que les venda las siluetas de cartón. Pero el aún esta pidiendo consejos acerca de cuanto puede cobrar. Sin importar como, añadió, seguirá con sus muestras publicas.

Arte transitorio.

Hace poco tiempo, en un día lunes, Gómez empaquetó tres siluetas de cartón en su PT Cruiser y salió a buscar un lugar para colocarlos. Manejó 4 millas y media, pasó junto a hombres que cortaban el césped frente a mansiones y frente a quienes retiraban los platos de las mesas en los elegantes cafés al aire libre.

Los carros Mercedes, Audis y Jaguares compartían los bulevares de Santa Mónica y Sunset con camionetas pick-up que llevaban en la parte de atrás cortadoras de césped y mangueras verdes enrolladas.

Un minuto después de pasar un autobús del Hollywood Open Air Fun Bus lleno de turistas, Gómez se detuvo justo junto al Boulevard Beverly Glen en Bel Air.

Ahí encontró el hogar perfecto para sus trabajadores.

Gómez colocó un cartón con un hombre con guantes de jardinería cerca de unos arbustos de rosas blancas, asegurando la silueta con alambre. Un hombre con una escalera y uno con una tijera de jardinería fueron instalados cerca de una señal de tránsito que decía “No Estacione en Ningún Momento”. Todos los tres hombres vestían camisetas blancas y pantalones verde oscuro.

El arte estaba aun ahí cuando Gómez pasó de nuevo el miércoles en la noche. Él normalmente deja sus siluetas colocadas hasta que alguien las quita. No tiene idea de que sucede con ellas.

Hay una parte de Gómez que desea que su trabajo no desaparezca. Él hace una inversión física y emocional al hacer sus trabajadores de cartón. Pero el acto de destruir las imágenes tiene un propósito.

“No es lo mismo que botar cualquier caja de cartón”, dijo Gómez. “Es lanzar a la basura la representación de un ser humano. Si eso es lo que hacen, ellos están pensando sobre ese proceso y lo que significa. Y esa es mi meta: Hacer que las personas piensen”.