ANAHEIM: Familia demanda a alcaldía

  /THE ASSOCIATED PRESS
Guadalupe Díaz, a la derecha, recibe consuelo de Theresa Smith durante una protesta frente al Departamento de Policía en Anaheim, California, el domingo 22 de julio de 2012. El hermano de Guadalupe, Manuel, quien estaba desarmado murió el sábado del disparo de un policía.
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ANAHEIM — La familia de un hispano que murió baleado el fin de semana por la policía volcó su ira en una demanda de violación a los derechos civiles contra la alcaldía de esta ciudad del sur de California, al tiempo que la indignación pública llegó a las calles con violencia por cuarto día.

Los familiares de Manuel Díaz entablaron el martes, 24 de julio, una demanda contra la ciudad de Anaheim y su Policía, en la que afirman que él fue muerto a disparos el sábado mientras huía, dijo el abogado de James Rumm. La familia, que pide $50 millones en daños y perjuicios, habló durante una conferencia de prensa el miércoles 25. La madre suplicó al público que “for favor pongan alto a la violencia… esto no regresará a mi hijo”.

La muerte de Díaz, junto con la de otro hombre el 21 de julio en otro tiroteo en el que intervino la Policía, desató protestas de los residentes, que quieren saber por qué y cómo se utilizó la fuerza letal.

Mientras los concejales de la ciudad votaron de manera unánime el martes por la noche para pedir que el Departamento de Justicia federal investigue los recientes tiroteos, en los que hubo agentes implicados, los manifestantes se pusieron violentos fuera del ayuntamiento.

No se le permitió ingresar a algunos a la reunión del Concejo bajo el argumento que no había más espacio. Varios hicieron caso omiso de las advertencias policiales de dispersarse y lanzaron piedras y botellas a la Policía, que disparó proyectiles no letales y descargas de pimienta.

Los agentes formaron un cordón para tratar de contener a la multitud mientras los residentes prendían fuego a recipientes de basura, se mofaban a gritos de la Policía y abarrotaban una cafetería Starbucks, donde rompieron ventanas.

En cierto momento, la Policía ordenó el cierre de una gasolinera cuando se vio a manifestantes que llenaban depósitos con gasolina. Por lo menos dos personas fueron arrestadas, dijo el sargento policial Bob Dunn.

La muerte de Manuel Díaz y de otro hombre el domingo elevaron a seis el total de balaceras en las que hubo policías implicados en lo que va del año, arriba de las cuatro registradas en 2011, dijo Dunn. Cinco de los incidentes ocurridos este año han sido fatales.

El jefe de la Policía, John Welter, dijo que Díaz fue muerto después que dos agentes se acercaron a tres hombres que actuaban de manera sospechosa en un callejón antes de salir corriendo. Un policía persiguió a Díaz y le disparó frente a un complejo de apartamentos.

Welter no quiso decir por qué el agente le disparó a Díaz, pero aseguró que él no hizo caso a las órdenes de detenerse y que echó algo al techo del complejo que contenía lo que la Policía cree que era heroína. Dijo que dos agentes fueron puestos en licencia con goce de sueldo mientras dure la investigación.

Los tiroteos ocurridos el fin de semana han provocado cuatro días de protestas.

Un gran número de manifestantes que no logró ingresar al lugar donde se realizaba el concejo municipal porque no había suficiente espacio para todos se tornó cada vez más violento, comenzó a lanzar piedras y botellas a la Policía, sin hacer caso a las advertencias de que se dispersaran.

El alcalde Tom Tait dijo que fue “perturbadora” la descripción de los hechos, contenida en los documentos judiciales que le dio un reportero, los cuales indicaron que Díaz fue baleado en una pierna y en la parte posterior de la cabeza.

Anaheim es una ciudad de contrastes, con casas lujosas en lo alto de las colinas y complejos de apartamentos atestados de residentes. La ciudad, 40 kilómetros (25 millas) al sureste de Los Ángeles, es conocida por su equipo de béisbol de los Angelinos y sobre todo por ser sede del primer parque de diversiones, Disneylandia, donde la mayoría de las noches hay un espectáculo de fuegos artificiales.

A medida que ha crecido la población hispana en toda California, también lo ha hecho en esa ciudad, donde representa un 53 por ciento, según el Censo de 2010.