INMIGRACIÓN: Diario: El borrador de Mariely

SANDRA BALTAZAR MARTINEZ/LA PRENSA
Mariely Adame, 19, está solicitando el permiso de la Acción Diferida. Actualmente es una estudiante en la Universidad de California, Riverside.
2 de 5 Previous Image Next Image

RIVERSIDE – Las 10 horas que Mariely Adame caminó por el disierto de Agua Prieta, Sonora, hace más de una década, no las borra de su joven memoria.

Tenía 5 años en aquel entonces. Ahora la chica de 19 años de edad es una universitaria que busca cambiar el rumbo de su futuro al solicitar la Acción Diferida.

Una vocera del Servicio de Inmigracion y Ciudadanía de los Estados Unidos (USCIS por sus siglas en inglés) dijo el 29 de agosto que USCIS tenía un número indeterminado de estas solicitudes.

Desde el 15 de agosto USCIS comenzó a recibir solicitudes para la Acción Diferida, la cual otorga alivio temporal a cierta población de jóvenes indocumentados. Es una ley que el Presidente Barack Obama aprobó el 15 de junio 2012.

Los paquetes de solicitudes se repartirán entre los cuatro centros de servicio que USCIS tiene en EE.UU. Uno de ellos está en Laguna Niguel, Calif.

A esos números indeterminados – expertos de inmigración indican que serán más de un millón de jóvenes los que califiquen bajo esta ley – pronto se añadirá el de Adame. Solamente le falta traducir su acta de nacimiento.

“Quiero ser maestra, me encantan los niños”, dijo Adame, quien en unas semanas comienza su segundo año en la Universidad de California, Riverside.

Adame y su madre, Elidia Villalva, nativas de Xaltianguis, Guerrero, México, cruzaron la frontera guiadas por un coyote, junto a 15 hombres y una mujer embarazada. Las dos llegaron con familiares en Las Vegas.

Villalva solamente venía por un corto tiempo, dijo ella. Solamente quería ganar suficientes dólares para pagarle los estudios universitarios a sus dos hijos mayores; ahora la menor, Italia Adame, es una mujer de negocios en México y Mario, el mayor, continúa estudiando una carrera en relaciones públicas.

Su padre, Mario Adame, inmigró poco después a Riverside, donde la familia ha vivido desde el 2005.

Mariely Adame egresó de la Preparatoria Norte Vista hace dos años y consiguió empleo como cajera en un restaurante local de comida rápida. Desde entonces trabaja los fines de semana, principalmente por las tardes.

Durante el año escolar hubo ocasiones que los domingos salía de trabajar a las 11 p.m. LLega a la casa, hacía tarea y estaba lista para sus clases el lunes. La ética de trabajo y dedicación la aprendió de sus padres, dijo ella.

“Entre más grande soy, me doy cuenta que todo [el sacrificio] de mis padres fue por nosotros”, dijo Adame. “Yo veo a mi educación diferente. La valoro. Y valor a mi familia, a mi hermana, a mi hermano”.

Para esta muchacha, su vida y su futuro serán forjados en Estados Unidos.

En UCR es una alumna reconocida por el decano por sus logros académicos. La chica sabe balancear el estudio, el trabajo y las actividades comunitarias. El 25 de agosto se culminaron semanas de trabajo junto a otros compañeros universitarios. Oganizaron un taller sobre la Acción Diferida en UCR. Llegaron unas mil personas. Adame se encargó de todos los voluntarios.

Adame, por ser indocumentada, no puede recibir dinero para financiar sus estudios del gobierno. Pero sí de personas u organizaciones privadas.

Hace unos meses varias personas le donaron $500 para pagar la matriculación del último trimestre en UCR y recientemente se ganó una beca de $1,300 del supermercado Cárdenas, al igual que $3,800 del Inland Empire Scholarship Fund.

Estos fondos le ayudarán a cubrir parte de los $4,800 en libros y matriculación que paga por trimestre (cada 10 semanas) a UCR.

Pero las cosas – y el estrés financiero en el que vive junto con su familia – pueden dar un giro a su favor.

Con el permiso de dos años que espera recibir por medio de la Acción Diferida, además de un número de Seguro Social, las posibiliades son inmensas, dijo Adame.

Podría trabajar en el restaurante de comida rápida con un número de Seguro Social “bueno”. O talvez podría solicitar otro trabajo. Y simplemente podría vivir sin tanto temor.

Pero a pesar de los obstáculos, estudiar es la prioridad, dijo la joven de pestañas chinas y de pelo castaño, ondulado que casi llega a su cintura.

“No quiero perder el impulso, tengo que seguir estudiando”, dijo Adame después de salir de la biblioteca pública donde hacía fotocopias para su solicitud. No ha podido comprar una impresora para tener en casa.

Ya está acostumbrada a trabajar con empeño.

No se le olvida los días cuando estaba en la primaria en Las Vegas y se hiba con su madre a limpear casas o a ayudarle a cuidar niños de familias opulentas, mientras que su madre les limpeaba la casa.

“Cuando mi mamá trabajaba de noche, me quedaba sola. Cerraba la puerta de mi cuarto con llave y me quedaba dormida mirando televisión hasta que ella llegaba”.

Nota de la editora asistente: La próxima semana Mariely Adame comenzará a narrar semana por semana – exclusivamente para La Prensa – su proceso al solicitar la Acción Diferida. La Prensa será el “diario” de Adame. Siga su historia cada viernes en La Prensa; en www.laprensaenlinea.com; Facebook: La Prensa o en Twitter: @LaPrensaSoCal.