BANNING: Casa remodelada para una abuela y sus dos nietos

STAN LIM/THE PRESS-ENTERPRISE
Dolores Ramírez y sus dos nietos, Gabriel, 10 (izq.) y Nathanael, 7, se preparan para entrar a su nueva casa, reconstruída por Habitat para la Humanidad, el 12 de noviembre 2012.
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Tras un año de construcción, Habitat para la Humanidad del área de San Gorgonio le entregó a Dolores Ramírez las llaves de su nueva vivienda el lunes, 12 de noviembre.

“Se siente increíble. Es un sentimiento sobrecogedor”, comentó Ramírez.

Habitat para la Humanidad es una caridad internacional que construye nuevas viviendas y arregla viviendas dilapidadas para familias que viven en condiciones sub-estándares. Ramírez, de 58 años, vivirá en la nueva casa al este de Banning con los dos nietos que cría. Nathanael tiene 7 años y Gabriel 10. Hasta ahora habían estado viviendo con familiares en Beaumont.

Gabriel dijo estar muy emocionado por tener su propia habitación.

La filial de Hábitat para la Humanidad del área y la Agencia de Reurbanización de Banning llegaron a un acuerdo en el 2010 en el cual la agencia proveería a la caridad $375,000 anuales por dos años para adquirir lotes o viviendas. La vivienda de los Ramírez, la cual Hábitat para la Humanidad compró por $54,566, es la tercera que la institución remodela con la asistencia financiera del estado. Otras cinco viviendas esperan ser sometidas al mismo proceso.

Después de ver a un kiosco de Hábitat para la Humanidad recolectando información en una feria municipal, Dorothy Ramírez solicitó una vivienda. Las familias son seleccionadas en base a sus necesidades y condiciones, una de ellas es que puedan costear ser propietarios de vivienda.

Ramírez, quien es empleada jubilada del Condado de Santa Barbara, tuvo que aportar un modesto enganche, pagar los costos de cierre y ayudar con las renovaciones.

Ahora tiene que pagar por la vivienda, pero sus pagos de hipoteca no incluyen intereses. La meta de Hábitat para la Humanidad es hacer que tener una vivienda sea accesible.

Ramírez tiene planes de mudarse a la vivienda el sábado 17 de noviembre, junto con sus nietos.

La casa data de 1938. Cuando la institución la adquirió, tenía una veranda cerrada y un garaje para un auto que había sido convertido en una habitación con baño. Ni la veranda y la conversión del garaje eran permitidas, así que Hábitat para la Humidad tuvo que deshacerse de ambos.

Jim Myers, voluntario con la institución, dijo que el trabajo de construcción tomó más tiempo de lo normal porque había mucho que demoler.

La Caridad y sus numerosos voluntarios construyeron una adición de 400 pies cuadrados, la cual incluye un cuarto de lavandería, la recámara principal y un baño adicional. La casa ahora cuenta con dos baños y tres recámaras, dándole a cada niño una habitación.

También hay una chimenea en la sala y vistas de las montañas aledañas desde el jardín.

“Estoy muy agradecida”, comentó Ramírez, viendo a los voluntarios de Hábitat para la Humanidad juntos frente a su vivienda. “Los amo a todos”.

Para la ceremonia de dedicación del lunes, Hábitat para la Humanidad colocó un gran moño rojo en la puerta de enfrente de la nueva vivienda – como un regalo navideño.

Hay espacio en la sala para un árbol de navidad, el cual según Ramírez, ya ha sido ordenado.