VIVIENDA: Se mudan los primeros residentes de Duroville

STAN LIM/THE PRESS-ENTERPRISE
Fernando Collantes, 3, juega en su nueva casa de cuatro recámaras en Mountain View. Su padre, Juan Collantes recibió las llaves de la nueva unidad el 16 de noviembre 2012. Collantes y su esposa tienen seis hijos y por mucho tiempo vivieron en una pequeña y dilapidada vivienda de dos recámaras en Duroville. .
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Casi una década después que el gobierno federal demandara para cerrar el decrepito parque de casas móviles, Duroville, cerca de Salton Sea, los residentes empezaron a mudarse a las viviendas de remplazo financiadas por el gobierno en su nuevo desarrollo inmobiliario, con jardines y calles ornamentadas.

“Ahora”, dijo Manuela Díaz, “vamos a tener una mejor vida”.

La mujer de 59 años se encontraba entre los primeros 32 residentes en aceptar las llaves de las nuevas viviendas construidas en Mountain View Estates, que cuenta con 181 unidades, a seis millas de su antiguo parque de casas móviles.

Fue el principio del fin para Duroville, donde drenajes expuestos en los jardines, agua potable color café, conexiones eléctricas colgantes a un par de pulgadas de los techos de los residentes y humo tóxico proveniente de la quema de desperdicios, fueron el estilo de vida durante años para algunos de los residentes más pobres en el Condado de Riverside.

Se espera que las otras 149 viviendas de Mountain View se encuentren listas para mediados de mayo, según el promotor inmobiliario Bobby Melkesian.

Duroville cerrará cuando los últimos residentes abandonen el lugar, 25 años después que el dueño del lugar, Harvey Duro, abriera por primera vez las puertas del parque de casas móviles en su propiedad sobre la Reserva Torres-Martínez de los Indígenas Cahuilla.

Duro tendrá nuevamente el control de la tierra tras el cierre del parque, comentó Tom Flynn, el administrador designado por la corte para el complejo. El nombre oficial del lugar es el Parque de Casas Móviles del Desierto.

Díaz, de 59 años, y su hijo, Víctor, de 23 años, quienes trabajan en un vivero en Indio, pasaron siete años en Duroville con un techo que goteaba durante la temporada de lluvias, viento frio soplando entre las ventanas y un retrete que se tapaba regularmente.

“Arreglabas algo, y algo más se descomponía”, comentó Mary Padua, de 20 años, la novia de Víctor Díaz. Padua se muda a la nueva unidad después de vivir con sus padres en Indio.

La familia Díaz y Padua sonreían mientras Hilda González, directora de Mountain View, les daba un tour de la nueva unidad, la cual tenía un olor a nuevo, nuevos gabinetes, nuevos electrodomésticos, aire acondicionado, lavadora y secadora y un cuarto de almacenamiento en la parte trasera.

A una cuadra de distancia, el parque cuanta con un centro comunitario de 6,000 pies cuadrados. Pronto tendrán un centro de cuidado infantil. Afuera, un campo de fútbol, una cancha de básquetbol, área de juegos y barbacoas.

Cerca de una hora después que Díaz recibió las llaves, Juan Collantes recibió las suyas, mientras su hija de 3 años, Fernanda, corría alegre por la espaciosa unidad.

Collantes, su esposa y sus seis hijos, vivían es una pequeña y dilapidada vivienda de dos recámaras en Duroville. Ahora tienen cuatro recámaras en Mountain View.

A seis millas y un mundo de distancia

Muchas familias no pensaban mudarse a Mountain View hasta el fin de semana.

El viernes 19 de noviembre por la mañana y por la tarde, las calles de Mountain View y Duroville permanecían calladas. Muchos residentes cosechaban limones o pimientos en los campos o laboraban en empleos de bajos ingresos. Sus hijos se encontraban en la escuela.

En Mountain View, los trabajadores plantaban palmeras y otros tipos de vegetación del desierto, e instalaban bloques en la base de las viviendas que estaban casi finalizadas.

Cercas de hierro forjado definían docenas de lotes que aún se encuentran vacíos.

Se espera que nuevas viviendas sean llevadas en los próximos meses.

Duroville también está lleno de lotes vacíos. Entre las casas móviles, algunas con cajas de cartón cubriendo las ventanas, y arbustos con flores que algunos residentes plantaron para mejorar la apariencia del lugar.

Un aro de bicicleta atornillado a una pieza de plywood y amarrado a un poste de madera sirve como una cancha de básquetbol.

Cerca de 1,200 a 1,500 residentes viven en Duroville ahora, un número inferior a los entre 3,000 y 3,500 residentes que residían en el lugar cuando inicio la administración federal del lugar en abril del 2009, según Flynn.

Mientras los residentes abandonaban Duroville, sus dilapidadas viviendas eran usualmente abandonadas también y posteriormente desmanteladas. No se permitía que otras unidades ocuparan sus lugares.

Una fila de escombros de varios cientos de pies de largo – con pilas de paredes, puertas y ventas – se encuentra entre las viviendas intactas de Duroville y el tiradero de basura que ahora está cerrado.

Requerimientos para propietarios

Los residentes de Mountain View son propietarios de sus nuevas viviendas pero no pueden venderlas, comentó John Aguilar, subdirector de vivienda para la Agencia de Desarrollo Económico del Condado de Riverside. En su lugar, si abandonan Mountain View, deben transferir el título de propiedad a otros que cumplan con los requisitos de bajos recursos, comentó.

Los residentes pagan una renta de espacio mensual de $425, además de los costos de cierre de $400 y cerca de $300 anuales en seguro, según Melkesian.

Cerca de 40 familias que ahora viven en Duroville no fueron capaces de conseguir un espacio en Mountain View, según Aguilar. El condado ha ofrecido ayudarlos a encontrar viviendas asequibles en el área.

El gobierno federal presentó una demando para cerrar a Duroville en el 2003, debido a infracciones de salubridad y seguridad y demandó nuevamente en el 2007 cuando las reparaciones prometidas por Duro no fueron realizadas.

En el 2009, el gobierno acordó retrasar el cierre del lugar mientras se conseguían viviendas de remplazo.

Cerca de $16.2 millones en fondos del condado, federales y privados han sido invertido en Mountain View hasta ahora, según Aguilar. El dinero fue suficiente para pagar por infraestructura para Mountain View y para comprar 41 unidades.

Pero no fue hasta el mes pasado que $9.9 millones en fondos de redesarrollo del estado, necesarios para comprar otras 141 viviendas, se encontraron disponibles.

El estado rechazó en un principio la solicitud del Condado de Riverside para utilizar los fondos, porque el redesarrollo esta siendo descontinuado.

Pero el mes pasado, el estado cambió de postura e hizo disponibles los fondos.