Más allá de lo que comen los niños

OLGA ROJAS/LA PRENSA
Rodney Taylor, Director de Servicios de Nutrición de RUSD, dijo que todavía hay un largo camino por recorrer.
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Autoridades federales y locales unen esfuerzos en las escuelas para mejorar la calidad alimenticia de los niños, pero los expertos siguen calificando el tema de la obesidad como una epidemia.

María González, una madre de 29 años, hizo ciertas confesiones sobre las ansias de comer de su hija Nicole, de 10 años, quien asiste al quinto grado en la Escuela Primaria Bryant de la ciudad de Riverside.

“Un día ella estaba sentada en el ‘toilet’ y le pregunté ¿estás comiendo en el baño? Se estaba comiendo una tira de queso y me dijo que no lo quería dejar. Allí fue cuando me dí cuenta, antes estaba cegada o no lo notaba”.

Según un estudio publicado por el Centro de Investigación de Políticas de Salud de la Universidad de California, Los Angeles, el 38 por ciento de los niños en California que cursan en los grados 5, 7 y 9, estaban obesos. Además, el estudio señala que 31 de los 58 condados en California experimentaron un incremento en la obesidad infantil entre los años 2005 al 2010.

Rodney Taylor, director de los servicios de nutrición del Distrito Escolar Unificado de Riverside (RUSD por su sigla en inglés), informó que en el año 2005 comenzaron el programa piloto de barras de ensaladas en las escuelas primarias.

“Justo un año antes que se decretara la ley federal”, dijo Taylor haciendo alusión al Acta para Niños Saludables y sin Hambre (Healthy, Hunger Free-Kids Act) que fue firmada por el Presidente Barack Obama en diciembre del 2010, con la cual se darán fondos para programa nutricionales y de almuerzos gratis en las escuelas en los próximos cinco años.

“Enseñamos a los niños a comer más frutas y vegetales. Encontramos que ellos tienden a comerlos si les presentábamos esos alimentos de manera amistosa”, mencionó Taylor.

Pero la niña Nicole fue enfática en afirmar que no le gusta la pizza que sirven los miércoles en su escuela.

“No me gusta porque le ponen maíz adentro”, dijo.

Todas las escuelas de este distrito escolar tienen los mismos menús.

“Los miércoles le ofrecemos pizza de queso preparada con trigo integral. Antes les dábamos pizzas congeladas, pero con la nueva ley, ya no podemos. Algunos niños les gustan a otros no. Lo que encontramos es que los estudiantes deben probar un alimento entre 5 a 6 veces para acostumbrarse”, señaló Taylor.

El director de servicios de nutrición de RUSD comentó que la pizza es uno de los platos más populares, de hecho, quisieron cambiar el día y algunos padres se quejaron. Estamos seguros que nuestros hijos comen los miércoles porque es pizza”, le dijeron.

“Nicole me ha dicho que la pizza le sabe horrible y que quiere llevar su propia comida. Yo le pongo un sándwich, agua y una manzana o una naranja. Ella desayuna en la escuela su cereal, ‘bagel’, todo es acompañado con leche. Me ha dicho que le ofrecen ensaladas con pepino, jícama, zanahoria. Ella dice que le gusta” dijo González.

De acuerdo a la información publicada por este distrito escolar, la leche que se sirve es 1 por ciento y no tiene otros sabores.

Al preguntarle a Nicole sobre su comida favorita respondió “la comida Thai” y mencionó que su plato favorito es Pad Thai de pollo, se trata de fideos tailandeses con pollo.

Pero de la misma manera reafirmó lo que dijo su mamá: que su favorito es el jugo de tamarindo.

“En la escuela me gustan los nachos”, dijo. También confesó que su fruta favorita es la fresa.

Unas 34,000 comidas por día son preparadas en las 47 escuelas de este distrito escolar al cual asisten 43 mil estudiantes, informó Taylor.

“La clave realmente fue dejar que los niños escogieran sus propias opciones. Trajimos a los agricultores a los salones de clase. Descubrimos que si los estudiantes se involucraban en el proceso estarían más propenso a probar esos alimentos” explicó Taylor.

En el modelo de lógica del RUSD denominado ‘De la granja a la escuela’ señalan que los estudiantes son llevados a las granjas locales.

No obstante, González mencionó que en los años que su hija ha asistido a esa escuela, no recuerda haber sido llevada a un paseo o a una granja.

De acuerdo a datos publicados por Kidsdata, un programa de la Fundación Lucile Packard para la salud infantil de California, el 39.2 por ciento de estudiantes estaban con sobrepeso o eran obesos de las escuelas públicas en Riverside en los grados 5, 7 y 9 para el año 2010.

Confidencias de una madre

“Cuando se está cambiando en el cuarto a veces le miro su pancita, tiene sus lonjitas y como celulitis”, expresó María González sobre su hija.

Nicole pesa 90 libras y mide 51 pulgadas.

El Dr. Timothy Watson, presidente de Riverside Mission Pediatric dijo “si averiguamos su Índice de Masa Corporal, conocido en inglés como BMI, esa niña es considerada muy obesa. No tanto por su peso, pero sí por su estatura, no está proporcional”.

Ahora bien, este pediatra recomienda realizar más exámenes a los niños con sobrepeso para conocer sobre sus niveles de colesterol, diabetes, insulina y tiroides.

“Yo soy de estatura pequeña y peso 115 libras, pero ella ya pesa 90 libras, y yo soy una adulta y ella es una niña, no está muy alta y no se me hace bien”, dijo la madre.

María González afirmó que empezó a darse cuenta del peso de su hija cuando estaba como en tercer grado.

“Ella se acompleja mucho. Una vez de compras me estaba probando una ropa y ella me estaba esperando, se estaba mirando en los espejos y me dijo: mamá tú crees que yo necesito hacer abdominales”.

“La otra vez estábamos en Forever 21, que ya tienen ropa para niños, y ella se estaba probando una blusa talla XL… no le quedó y se puso a llorar. ‘Estoy gorda’ me dijo. Yo le dije: no eres tú, aquí la ropa es muy chica”.

El Dr. Watson mencionó que el 70 por ciento de los pacientes infantiles que él atiende están en sobrepeso, y que es la misma proporción entre niñas y niños.

“Ahora lo que yo veo es que es más devastador psicológicamente entre las niñas”, expresó el pediatra.

De acuerdo a cifras publicadas por The California Endowment, una fundación privada de salud cuya misión es construir un estado saludable a través de la expansión del acceso al cuidado de salud asequible y de calidad a las comunidades marginadas, el 31 por ciento de los adolescentes en California entre los 13 a 17 años están obesos. Mientras que uno de cada tres niños, entre 9 a 11 años, están en riesgo o ya están obesos.

“Nicole está en un programa después de escuela y lo más temprano que la puedo recoger es a las 5:45 de la tarde. Allí le dan una merienda, que puede ser un pretzel, unas galletitas, un jugo”.

“En casa comemos comida mexicana, mi mamá cocina y hace carne asada con frijoles, arroz con pollo, tostadas, carne con chile, sopita de fideos, caldo de res, enchiladas. Siento que ella come sus porciones de niña, por ejemplo, si son tacos de carne asada, ella se come dos”.

“Nicole es de buen comer. Si se come su sopita de fideo, se la come una pierna de pollo. Mi mamá hace Kool Aid, pero también muchas frutas frescas de limón, jamaica. A Nicole le encantan las de tamarindo y melón”.

Otro de las situaciones que el Dr. Watson mencionó es que los hijos van a comer lo que los padres comen.

Este pediatra expresó que muchas madres se molestan y hasta lloran en su consultorio cuando platican sobre hábitos saludables. “Y lo que veo es que la mayoría de esos padres también están en sobrepeso”, dijo.

El pediatra Watson dijo que muchos niños de bajos recursos que califican para comer en las escuelas comida chatarra.

“Algunas escuelas son muy responsables con sus comidas, otras no. Les sirven comida muy grasienta, sí tienen ensaladas pero con aderezos también muy grasientos”.

En las 29 escuelas primarias del RUSD ofrecen las barras de ensaladas.

“Nicole tiene educación física en la escuela los lunes. Hacía más ejercicio antes en el programa después de escuela. Ahora como oscurece más temprano, ya no se la pasan jugando tanto tiempo afuera” dijo la madre.

Además expresó que en ocasiones las mujeres de la familia: abuela, hermana, cuñada madre e hija, se reúnen en el garaje y bailan Zumba. “Nicole tiene ritmo”, dijo la madre.

“Yo siento que mi hija no es muy activa. Si vamos a una fiesta ella está sentada conmigo mirando a los otros niños jugar el baile de las sillas. Desde que tiene como 5 ó 6 años dejó de jugar con muñecas. A ella le encanta estar platicando con las niñas más grandes. Le gusta pintarse las uñas y los juegos de las computadoras. Le gusta mirar videos de los artistas en Youtube. Puede estar casi dos horas frente a la computadora si la dejo”.

Alimentación y ejercicios

“Tenemos que mirar qué está pasando con el tema de la obesidad infantil. Cuando yo era niño al llegar de la escuela, me cambiaba de ropa y me ponía a jugar en el patio. Ahora los niños llegan de la escuela y están con videos juegos o viendo televisión. Así que no es sólo lo que están comiendo, sino también qué tantas calorías están quemando. Nuestros niños no están haciendo muy bien esa parte” dijo el director de los servicios de nutrición del RUSD, Rodney Taylor.

Así mismo, comentó que cuando él estaba en la preparatoria tenía cuatro horas de educación física y solía caminar milla y media para ir a su escuela.

Para el director de los servicios de nutrición del RUSD, nuestros niños experimentan la receta perfecta para la obesidad: consumen comida rápida de porciones gigantes y realizan menos actividad física.

“Yo he visto a muchos estudiantes con los ‘Lunchable’ una comida empacada con dulces, que contiene un alto contenido de azúcar, además de ser muy altos en sodio y con bebidas como Kool Aid. La verdad, son unas opciones alimenticias muy pobres”.

Taylor considera que si queremos enfrentar una pelea contra la obesidad, hay que asociarse con los padres.

Igualmente, mencionó que no quieren denigrar de ciertas comidas. “No les decimos que las pizzas o que los ‘nuggets’ son malos, pero le recomendamos que los coman, por ejemplo, una vez a la semana”.

Por su parte, el Dr. Watson coincidió en afirmar que los ejercicios en las escuelas no son suficientes.

“Siempre recomiendo que los niños no jueguen video, ni que vean televisión durante la semana, que tengan una hora de estas actividades durante los fines… y eso si están saliendo bien en su escuela”.

Además Dr. Watson expresó que si los padres no pueden inscribir a sus hijos en una actividad deportiva, que realicen juntos caminatas rápidas tres o cinco veces a la semana. “Entiendo que hacerlo todos los días no es una recomendación práctica”.

Este artículo sobre nutrición en las escuelas es parte de una beca de New America Media y cuenta con el apoyo de The California Endowment.