INMIGRACIÓN: Aplazamiento de deportación cambia la vida de jóvenes

STAN LIM/THE PRESS-ENTERPRISE
Carlos Alcantar, de 20 años y residente de San Bernardino, muestra su tarjeta de autorización
de trabajo el martes 20 de noviembre. Alcantar es uno de los residentes del Inland que recibió
aprobación bajo el programa de la Admiración de Obama que da residencia temporal y permisos
de trabajo a jóvenes indocumentados.
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Carlos Alcantar ha vivido en California desde los ocho años. Desde entonces, el inmigrante mexicano se considera asimismo estadounidense.

Pero no fue hasta hace algunas semanas que Alcantar, de San Bernardino, tuvo una identificación extendida por el gobierno de Estados Unidos y un permiso de trabajo que lo protege de la deportación.

“Se siente bien”, comentó. “Me siento tranquilo. No tengo que ver sobre mi hombro todo el tiempo”.

Alcantar, de 20 años, es uno de decenas de millones de inmigrantes en todo el país que en las últimas semanas han recibido avisos de aprobación para un programa federal que brinda residencia legal a muchos jóvenes indocumentados.

La Agencia de Ciudadanía y Servicios de Inmigración de los EE.UU. ha recibido más de 300,000 solicitudes desde que las comenzó a aceptar el 15 de agosto.

Más de 53,000 personas habían sido aprobadas para el 15 de noviembre. La mayoría de los casos aun están siendo revisados. Más de 10,000 fueron rechazadas antes de ser revisadas, por razones que incluyen falta de algunos documentos o firmas.

El gobierno espera tomar un promedio de cuatro a seis meses para revisar cada solicitud, tomar las huellas digitales de cada solicitante y conducir un chequeo de historial antes de anunciar una decisión, comentó Claire Nicholson, vocera de servicios de inmigración.

Casi el mismo número de solicitudes fueron aprobadas en la primera mitad de noviembre como en los últimos dos meses y medio, y se espera que el paso de las decisiones aumente conforme las revisiones son finalizadas.

Alcantar dijo que el aplazamiento de la deportación lo hace sentir más tranquilo y le da esperanza para el futuro.

“Me abre las puertas para solicitar más empleos”, comentó Alcantar, quien trabajó durante el verano en un restaurante de comida rápida en San Bernardino, recibiendo 8 dólares por hora, porque como inmigrante indocumentado le era difícil encontrar empleo en otra parte.

Alcantar se encuentra ahora buscando un mejor empleo que lo ayude a pagar por la universidad. En este momento estudia en el Colegio Comunitario de Riverside y de Moreno Valley y piensa transferirse a una universidad de cuatro años y luego a una escuela de medicina. Su sueño es convertirse en neurocirujano.

Examen de conducir

Buscar empleo es mucho más fácil para Alcantar ahora que tiene una licencia de conducir.

En California los inmigrantes indocumentados no son elegibles para obtener licencias de conducir a menos que sean parte del nuevo programa.

La semana pasada, Alcantar aprobó su examen de conducir y obtuvo un permiso temporal hasta que su nueva licencia llegue por correo.

La licencia de conducir será como cualquier otra, excepto que expira el 25 de octubre del 2014, cuando los dos años del aplazamiento de deportación lleguen a su fin.

Los aplazamientos de deportación son renovados cada dos años, mientras la orden del presidente Barack Obama permanezca en acción. No hay una fecha límite de solitud.

Las personas elegibles bajo el programa deben de tener 30 años o menos, haber llegado a los Estados Unidos antes de los 16 años, haber vivido continuamente en este país por al menos cinco años y deben estar en la escuela o poseer un diploma de preparatoria o su equivalente GED. Los actuales y antiguos miembros del ejército también son elegibles. Los delitos mayores y algunos delitos menores descalifican a los solicitantes. El programa no ofrece un camino a la ciudadanía o a la residencia legal permanente.

Los inmigrantes que son aprobados se encuentran en limbo, porque el programa fue instituido por Obama como un recurso provisional hasta que el congreso apruebe un plan de reforma de inmigración más extenso. Este podría ser nulificado por un futuro presidente.

Algunos inmigrantes habían pensado dos veces antes de solicitar admisión al programa por miedo que el candidato presidencial Mitt Romney pudiera ganar las elecciones, según activistas de inmigración del Inland.

Romney habló vagamente sobre sus propuestas de inmigración y en cierto punto hizo un llamado a la “auto deportación” de los aproximadamente 11 millones de inmigrantes indocumentados.

“Antes de las elecciones la gente nos decía, ‘no queremos poner a nuestras familias en peligro”, comentó Luz Gallegos, directora de programas comunitarios en el Centro Legal de TODEC en Perris. “Sabían que la agencia de inmigración tendría sus direcciones y temían que algo les pudiera pasar a ellos y sus familias”.

Después de las elecciones, algunos dijeron sentirse más tranquilos con Obama en la presidencia por otros cuatro años, agregó

Aprovechando la oportunidad

Pero otros desconfiaban de Obama tanto como de Romney.

Jazmín Ramírez, de 21 años y residente de Banning, dijo que existían rumores que el programa era una trampa para obtener listas de los inmigrantes indocumentados para luego deportarlos junto con sus familias.

Ramírez aun teme haber admitido al gobierno que vivía en California ilegalmente. Pero ahora – dos semanas después de ser elegible por primera vez en su vida para trabajar legalmente en los Estados Unidos – Ramírez está contenta de haber tomado ese riesgo.

“Ahora seré capaz de regresar a la escuela y de tener un mejor futuro”, comentó.

Ramírez dijo que ella no fue a la universidad después de graduarse de la preparatoria porque no contaba con un permiso de trabajo para obtener un puesto después de la universidad.

Ahora Ramírez piensa asistir a la universidad, posiblemente para estudiar para ser una intérprete para sordos o especializarse en computadoras.

La tarjeta de identificación federal que Ramírez y Alcantar portan es diferente a la identificación – comúnmente llamada ‘Green Card’ -- que tienen los residentes permanentes. La tarjeta es de color azul con una banda roja que dice “Tarjeta de Autorización Federal”.

Sus tarjetas del seguro social leen, “validas para trabajar solamente con la autorización de DHS (Departamento de Seguridad Nacional, por sus siglas en inglés).

Como muchos inmigrantes indocumentados, Ramírez pertenece a una familia con muchos estados de inmigración.

Su hija de 7 años, Allyson, es ciudadana estadounidense. Su hermano de 15 años y su hermana de 7 años, también son ciudadanos. Algunos miembros de su familia lejana, la cual incluye tías, tíos y primos, son ciudadanos, pero otros son indocumentados o residentes permanentes.

Ramírez ha vivido en California desde la edad de 5 años. Ella dice no poder imaginar vivir en su natal México. Ha pasado casi toda su vida en Banning.

“Fui a kindergarten aquí, me gradué de la preparatoria”, comentó. “Siento como si hubiera nacido aquí”.