PERRIS: Becas para estudiantes que luchan por los derechos

DIANA CERVANTES/ESPECIAL PARA LA PRENSA
Roberto Calderón de 19 años y Samantha Yáñez Huarte de 17 años, son los primeros en recibir la beca Luz y Antonio Ayala durante un evento de reconocimientos en TODEC.
1 de 2 Next Image

Perris – Cuando Samantha Yáñez Huarte supo que no tenía número de seguro social, sintió que el mundo se le venía encima porque se dio cuenta que sin ese número no podría entrar a la universidad. Tenía 17 años cuando decidió dejar de estudiar. Pero su suerte cambió.

Yáñez, residente de Perris, nació en Zacapu, Michoacán, México y llegó de la mano de sus padres a los Estados Unidos en 1994. Su papá trabaja en la construcción y su madre en la cocina de un restaurante Denny's de la región. Pero ahora, Yáñez, junto a otro estudiante, se ganaron una beca de TODEC – la cual fue presentada por Asambleísta José Medina – y ahora tiene una vista hacia la universidad.

“Mi mamá tomaba unas clases en el Centro de Desarrollo de Entrenamiento Ocupacional para las Comunidades (TODEC, por sus siglas en inglés), así que un día me llevó para que platicara con Luz Ayala, directora de programas del centro y ella me alentó para que siguiera estudiando. Me explicó lo que estaba pasando con los estudiantes y la Acción Diferida”, dijo Yáñez, quien cursa el último año de preparatoria en el Instituto Militar de California (CMI), en Perris.

A partir de esa conversación Yánez comenzó a ir todas las tardes a TODEC a trabajar como voluntaria. “Llamábamos a los ciudadanos para explicarles lo importante que era que se registraran para votar”, relata.

En los últimos meses su vida ha dado un giro con la aprobación del programa de Acción Diferida, decretado por el Presidente Barack Obama y que permite que estudiantes, sin antecedentes criminales, puedan permanecer en el país sin temor a ser deportados.

“No han pasado ni tres meses y acabo de ir a que me tomen mis huellas digitales. Quiero estudiar psicología, aún no se si iré a San Bernardino o a San Marcos, pero ya estoy en eso”, dijo sonriente Yáñez.

Esa satisfacción creció aún más el pasado 7 de diciembre, cuando por primera vez TODEC entregó las primeras becas – las cuales llevan el nombre Luz y Antonia Ayala – a dos jóvenes estudiantes que demostraron liderazgo en la lucha por la aprobación del Dream Act y los derechos de los inmigrantes. Cada beca es de $675.

Una de las becas fue para fue Samantha. El otro estudiante elegido fue Roberto Calderón, de 19 años, residente de Moreno Valley y estudiante de RCC. Ambos participaron activamente en promover el voto y en el apoyo para la aprobación de la Acción Diferida.

Para concursar por la beca tanto Yáñez como Calderón realizaron un ensayo en donde hablaron de sus planes a futuro.

“Los dos hicieron un excelente trabajo de liderazgo, fueron a Sacramento a luchar por Acción Diferida y localmente estuvieron promoviendo la participación cívica de nuestra comunidad”, dijo Ayala.

La beca consiste en $672 y es para que los estudiantes paguen su inscripción a la universidad o bien para que lo utilicen en el pago de alguno de los trámites requeridos para cumplir con los requisitos de Acción Diferida.

El propósito es que cada año TODEC pueda ayudar a estudiantes destacados en el liderazgo y la defensa de los derechos civiles.

“La idea surge como parte de la responsabilidad que tenemos de educar y de fomentar responsabilidad cívica a nuestras comunidades, dijo Luz María Ayala, directora ejecutiva de TODEC. “Ya era tiempo de que tuviéramos una beca”.

Durante el mismo evento se reconoció la labor de más de 200 voluntarios que durante los meses de octubre y noviembre participaron con el centro para asegurar el registro electoral en las pasadas elecciones del 6 de noviembre, así también entregaron reconocimientos especiales a los abogados Russell Jauregui y Frank Guzmán, quienes han brindado asesoría legal de forma voluntaria a la comunidad durante muchos años.

El acto asistió el asambleísta Medina, en el que dijo fue su primer evento como representante de la comunidad. El día cerró con una posada y un festejo lleno de alegría, comida y las mejores intenciones por seguir en la lucha por la comunidad.