MORENO VALLEY: Arresto por la muerte de informarte de cartel

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Edgar Álvarez, acusado de la muerte de Emeon “Pablo” Hernández

En el 2006, un hombre que vestía un gorro de Santa, entró a un restaurante de mariscos en Moreno Valley, cuatro días después de navidad; revisó el concurrido comedor, buscó a su blanco, disparó múltiples veces a un hombre sentado en una mesa, y se marchó, 38 segundos después de entrar al lugar.

La persona que disparó era miembro de un cartel mexicano, dijeron los detectives de homicidios.

Su blanco: un ex socio con una cuantiosa deuda, que se convirtió en informante del gobierno federal sobre una inminente venta de cocaína.

El sospechoso de asesinato se escaparía de captura por más de seis años, presuntamente escondido en México, Las Vegas y Tennessee.

Este mes, los agentes del FBI arrestaron a Edgar Álvarez en Coral Gables, Florida. Se le acusa de la muerte de Emeon “Pablo” Hernández de 49 años, que residía en Moreno Valley o Lake Elsinore en el restaurante y bar Pearl Seafood.

Álvarez, de 33 años, con residencia en Moreno Valley, antes de convertirse en fugitivo, fue extraditado a California el domingo, 17 de febrero. El Fiscal del condado de Riverside le impusó un cargo de asesinato para prevenir a un testigo rendir testimonio en un juicio.

TRÁFICO DE DROGAS

Álvarez era miembro de un cartel mexicano – aún no se ha identificado de cuál-- que canalizó miles de libras de marihuana y cocaína a los Estados Unidos, así lo dijeron los detectives de homicidios de la oficina del Alguacil del condado de Riverside en una declaración jurada que se presentó para obtener la orden de arresto. Las autoridades saben que Álvarez se especializaba en cargamentos de 1,000 libras de marihuana y viajaba con frecuencia entre el condado de Riverside y Chicago.

Hernández trabajaba para Álvarez negociando ventas grandes de drogas, como se menciona en la declaración jurada. Hernández describió a Álvarez como “despiadado”.

Álvarez, Hernández, y otro hombre, Francisco Vásquez, fueron arrestados juntos el 3 de octubre del 2006 por la DEA durante una venta de marihuana en Chicago, de acuerdo a la declaración jurada. Hernández entregaba $91,100 en efectivo a Álvarez y Vásquez en un centro comercial en Chicago.

A Hernández y Vásquez se les acusó de lavado de dinero. Álvarez salió libre sin cargos.

Para obtener una condena menor, Hernández acordó decirles a los agentes de la DEA sobre futuros intercambios de cocaína, según la declaración jurada. Él estaba negociando ventas para salir de una deuda de $700,000 por una venta de marihuana que salió mal.

Hernández dijo a los agentes de la DEA que en Julio del 2006, él había negociado una venta de 2,100 libras de marihuana entre Chicago y Philadelphia por $550 por libra – un total de $1.15 millones. Pero el comprador llegó con $700,000 menos. Cuando regresó a Chicago, dijo Hernández, Álvarez lo secuestró y amenazó con matarlo.

UNA BALAZERA PREMEDITADA

En diciembre 29 del 2006, Hernández estaba dentro del restaurante Pearl Seafood en la avenida Hemlock, donde el asesinato ocurrió frente a aproximadamente 100 testigos.

Cerca de las 11:20 de la noche, un hombre entró al restaurante y disparó siete u ocho balazos a Hernández, quien fue impactado múltiples veces en la espalda y la cabeza, y cayó al suelo, de acuerdo a la declaración jurada.

Los testigos dijeron que el tirador caminó hacia el cuerpo de Hernández, y continuó disparándole mientras estaba tirado en el piso, después salió corriendo del restaurante.

Agentes de seguridad privados que trabajaban en el restaurante persiguieron al hombre que se dirigió al estacionamiento, pero se subió a un automóvil que lo esperaba y se marcharon.

Un testigo identificó a Álvarez como el tirador, según la declaración jurada.

Durante la investigación, los familiares dijeron a informantes del FBI que Álvarez estaba escondido en México. Fiscales federales emitieron una orden de detención en el 2007 por vuelo ilegal para evitar un juicio.

Agentes federales descubrieron que Álvarez había regresado a los Estados Unidos en algún momento del 2009. Se cree que residió en Las Vegas y Tennessee, como consta en la declaración jurada.

La investigación llevó al equipo de detención del FBI para la región del Inland a la Florida donde el 6 de febrero, agentes del FBI que trabajaban conjuntamente con los detectives de homicidios de la oficina del Alguacil del condado de Riverside y otras agencias, localizaron a Álvarez.

Una vez que Álvarez fue extraditado a California, fue fichado en el centro de detención Robert Presley de Riverside, donde está detenido sin derecho a fianza. No hay fecha en los tribunales para presentarle cargos.