SAN JACINTO: Jurado declara culpable al ‘asesino de Facebook’

STAN LIM/THE PRESS-ENTERPRISE
Manuel Edmundo “Tito” Guzmán fue culpable de asesinato en primer grado en el caso del asesinato del 2011 de un boxeador novato de San Jacinto.

En la tarde del miércoles, 20 de febrero, el jurado en el tribunal superior de Riverside declaró culpable a Manuel Edmundo “Tito” Guzmán de asesinato en primer grado en el caso del asesinato del 2011 de un boxeador novato de San Jacinto.

Guzmán de 19 años, quien se hizo pasar en Facebook como la seductora Rebecca Santhiago para atraer con engaños a Eddie Leal a una emboscada donde fue asesinado, será sentenciado el 26 de abril. Enfrenta cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional o 50 años a prisión por vida. No es elegible a la pena de muerte porque tenía 17 años en el momento del asesinato.

Guzmán, con traje negro, estaba sentado con la mirada hacia el frente y sin ninguna señal de reacción, mientras el actuario leía el veredicto: culpable de asesinato en primer grado con el agravante de permanecer escondido para emboscar con el propósito de asesinar a alguien y de portar un arma de fuego.

Guzmán se inclinó hacia el respaldo de su silla, cerró los ojos, e inclinó la cabeza hacia la derecha, mientras el Juez Michael B. Donner agradecía y despedía al jurado.

Los amigos y familiares del acusado estaban sentados detrás de él, en silencio, durante la breve sesión del tribunal, algunos de ellos, secando lágrimas de sus ojos.

Afuera del tribunal, la madre de Leal, Celia Leal, lloró y abrazó a sus familiares y simpatizantes, más de una docena de personas que se sentaron en todo o parte del juicio por jurado que duró 18 días.

“Me alegra que mi hijo recibió justicia”, dijo Celia Leal. “Hemos esperado mucho tiempo para que se haga justicia. Él siempre estará en mi corazón”.

Agregó que se preocupa “que otros niños entren a Facebook y caigan en la misma trampa como lo hizo mi hijo”.

Un experto en informática forense testificó durante el juicio que el perfil falso de Rebecca Santhiago, que incluía una fotografía de una seductora mujer joven en un vestido blanco muy ajustado al cuerpo, fue creado en una computadora dentro del dormitorio de Guzmán.

Rebecca Santhiago tenía 137 amigos en Facebook y en la descripción, aparentemente escrita por Guzmán, se decía estudiante de Mt. San Jacinto College.

Los mensajes y publicaciones en el muro de Santhiago se detuvieron abruptamente después que un investigador le dijo a Guzmán, días después del asesinato, que él sabía del engaño.

Guzmán se hizo pasar por Santhiago para atraer con engaños a tres hombres antes de enviar mensajes a Leal; pero se retractó rápidamente de seguir en contacto con los otros cuando estos buscaron información que lo amenazaba de ser descubierto, incluyendo números de teléfono de Santhiago y sus acompañantes, así lo mencionaron los fiscales.

Leal aceptó encontrarse con Santhiago cerca al parque San Jacinto, no muy lejos de la casa de Guzmán, el 30 de mayo del 2011, para acompañar a “su hermano” a comprar una bebida alcohólica en una licorería, dijeron los fiscales. Leal dejó su computadora encendida, que mostraba indicaciones al lugar de la cita y mensajes con Santhiago.

La parte acusadora, el Asistente del Fiscal del Distrito a cargo del caso, Daniel DeLimon, dijo al jurado que Guzmán disparó y mató a Leal en lo que llamó un ‘thrill killing’ [Es un término que se utiliza para describir un asesinato premeditado, que lo comete una persona por la adrenalina y excitación que produce el acto. El asesino no sufre de ningún tipo de enfermedad mental].

Después del crimen, Guzmán se puso un tatuaje de una pistola con humo.

El abogado de la defensa, Kia Feyzjou, argumentó durante el juicio que no se encontraron huellas dactilares, pruebas de ADN o arma homicida que vinculara a Guzmán con el asesinato.

Celia Leal dijo que no tenía ni idea que su hijo de 23 años estaba en contacto con Rebecca Santhiago.

“No vi a mi hijo conectarse a la computadora”, dijo, “pero parece que ese día, sí lo hizo”.

“No entiendo por qué”, Guzmán lo mató, dijo la madre. “Me pregunto a mí misma, ¿por qué lo hizo?”.

También mencionó que Eddie Leal era buen estudiante de matemáticas, mentor de estudiantes de secundaria y preparatoria que deseaban ingresar a la universidad. Quería ser maestro y boxeador profesional, agregó.

“Era un buen, buen muchacho y un buen hijo”, dijo Celia Leal.

Sheila Simpson, supervisora de distrito para Arco AM-PM, dijo que Leal trabajó cerca de un año como cajero en tiendas de Hemet y San Jacinto.

“Era una persona buena, amable y muy cortés”, dijo. “Siempre estaba de buen humor”.