MÚSICA: Al sonar de la clave

ALEJANDRO CANO/ESPECIAL PARA LA PRENSA
DJ Robby, quien ha trabajado en clubes de baile por los últimos 25 años.
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Las manecillas del reloj marcan las 10:02 de la noche y los salseros ansiosos esperan que culmine la clase de salsa en la cual varios alumnos de todo nivel ensayan y perfeccionan los ademanes y movimientos sensuales de cuerpo para poder brillar en la pista de baile.

En un jueves por la noche de abril, un grupo de mujeres diestramente ejecuta canciones románticas y descargas de salsa en el escenario de Center Stage ubicado en las intersecciones de Arrow y Sierra en la ciudad de Fontana, en donde desde hace ya dos años los salseros se congregan religiosamente cada semana.

Al sonar de la clave de la orquesta femenina LA Salsa Divas, los salseros se transportan a un mundo en donde la realidad se convierte en sueño-- no hay tiempo para tristezas, no hay tiempo para llorar, la música ha empezado, levántate a bailar.

A diferencia de Center Stage, el restaurante Ra Pour, cómodo y seguramente ubicado en el centro comercial Victoria Gardens de Rancho Cucamonga, apenas cuenta con tres meses ofreciendo lo mejor de salsa y bachata gracias al cubano Robert Rodríguez, mejor conocido en el mundo salsero como Super DJ Robby.

Ambos lugares tienen especialidades diferentes, sin embargo, ambos han sido contagiados por la fiebre salsera que se siente, se respira y penetra los poros del bailador.

“Seis noches por semana los salseros de Inland Empire pueden salir a disfrutar, eso pronto podría cambiar ya que estamos en platicas para abrir salsa los lunes en algún lugar de Ontario”, comentó Ralph Lardizábal, promotor y dueño de la página www.inlandempiresalsa.com. “Buscamos hacer de Inland Empire una región salsera que compita con lugares de Los Angeles para que los habitantes locales no tengan que conducir tanto para poder divertirse”.

Según Lardizábal, existen tres puntos importantes que deben existir para que los nuevos lugares de salsa logren el éxito deseado: uno, una pista de baile en excelente forma; dos, descuentos; y tres, un grupo de gente que pueda generar ambiente.

“Podrías tener la mejor pista de baile y ofrecer todo gratis, pero si la gente que llega no crea un ambiente sano y divertido el lugar fracasará”, indicó Lardizábal. “En pocas palabras, el que no viene a Ra Pour es porque no sabe, y el que sabe es porque no quiere. El ambiente marca la diferencia. Aun hay gente de Inland Empire que maneja todos los martes hasta Granada en Alhambra por el ambiente y buena música. Eso debe cambiar a nuestro favor”.

Por música brava, romántica y popular entre los bailadores, Inland Empire no escatima. En la región existen DJs que cuentan con gran experiencia. Tal es el caso de Super DJ Robby, quien ha trabajado en clubes de baile por los últimos 25 años.

La historia del DJ Robby es peculiar, a los 16 años un amigo de la familia lo introduce al mundo de la música regalándole un amplificador, una tornamesa y dos bocinas.

Esto, aunado a la compra de tres discos LP de sus artistas favoritos, El Gran Combo de Puerto Rico, Oscar D’Leon y Celia Cruz, dieron inicio a una carrera que lo ha llevado a Europa, Asia y Latinoamérica, presentándose en congresos salseros y eventos magnos.

“Yo trato de darle a la gente lo que busca, salsa vieja, salsa brava, salsa romántica, salsa comercial, un poco de todo. Les doy bachata, merengue, cumbia, en fin, lo que necesitan para levantarse a bailar. Debe existir esa relación entre el DJ y los bailadores para que haya una fusión de almas y el lugar vibre”, comentó DJ Robby, quien por años ha amenizado el Coco Palm en Pomona.

La música, aunado a la pasión que evoca el trompeteo, timbaleo, y el repicar del piano en vivo, atraen a experimentados y nuevos bailadores por igual. Oliver Torres radica a 113 millas de Rancho Cucamonga en donde habita su novia Kelsie Henry.

Torres, oriundo de la Ciudad de México y residente de North Shore, conduce cerca de cuatro horas para poder disfrutar de la salsa en Inland Empire. En el Valle de Coachella, dice, no existen lugares en donde pueda sentirse en su mundo.

“La salsa genera pasión, evoca un sentimiento profundo difícil de describir. A mí me gusta sentir la música, bailar al estilo caleño de Colombia. No importa lo que tenga que manejar, el propósito es llegar al lugar correcto”, indicó Torres, de 23 años.

Al igual que Torres que utiliza la velocidad y habilidad en el movimiento de los pies, desplazamientos frontales o laterales y la marcación sincrónica de los tiempos con gestos corporales, su novia Henry, prefiere sentir la música y evitar el estilo callejero caracterizado por el excesivo número de vueltas e incluso maromas.

“Dejo que la música penetre mi ser, me dejo llevar por el ritmo y lo disfruto mucho… apenas tengo poco tiempo de salsera e incluso tuve que tomar clases pero ya me siento capaz de desarrollar pasos nuevos y seguir a bailadores experimentados”, comentó Henry, de 21 años.

Para poder lograr la confianza deseada, los nuevos lugares de salsa ofrecen clases impartidas por experimentadas bailadoras, incluyendo Jo Quiñones, asistente de director en la compañía de baila Otero y campeona de salsa en la categoría de profesionales en el Club Mayan de Los Angeles; y Evie Quiñones, (no relación alguna), instructora y dueña del estudio de baile Evie en Chino.

Con gran paciencia y dedicación, ambas instructoras realizan un trabajo que va en aumento en la región de Inland Empire gracias a que la fiebre de la salsa sube en temperatura.

Pronto, con los ingredientes necesarios en su lugar, la región será la envidia de muchas ofreciendo lo mejor de lo mejor en los mejores lugares para los salseros de hueso colorado y los gustosos de la música tropical.

“Tengo fe de que aunque no ofrecemos conciertos de salsa como lo hacen ciertos clubes en Los Angeles, la gente adoptará nuestros lugares locales debido a que ofrecemos gran entretenimiento tanto para el bailador como para el aficionado”, comentó Lardizábal. “El que quiere divertirse lo podrá hacer en la región todos los días de la semana comenzando en los próximos dos meses, mientras tanto, tenemos seis noches de la semana para disfrutar. El que prueba regresa… garantizado”,

En la tercera y última parte de la serie Salsa en el Inland Empire, analizaremos como el fenómeno arriba a la región y obliga a promotores a ofrecer festivales en parques locales, el futuro del mundo salsero y como la salsa une a etnias y personas de diferentes estratos sociales creando un ambiente sano y divertido.

Para más información sobre donde divertirse, visite la página www.inlandempiresalsa.com.