TELEVISÓN: Encantador de perros vuelve a vivir

  /THE ASSOCIATED PRESS
César Millán camina con sus perros en su centro de atención psicológica canina en Santa Clarita, California.
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Pronto, César Millán tendrá un nuevo programa de televisión, un libro, una gira, un documental y — si la dama le da al s í— una prometida.

El año termina con numerosas notas positivas para Millán, que está iniciando una nueva vida tras cerrar el ciclo del “Encantador de perros” y de un intento de suicidio que lo dejó inconsciente y hospitalizado en el 2010.

En “Cesar Millan: The Real Story” (César Millán, la historia real), este inmigrante mexicano habla por primera vez de la sobredosis que casi le cuesta la vida. El documental, a difundirse el 25 de noviembre en Nat Geo Wild, representa el lanzamiento de una gira mundial de disertaciones.

“Es inusual que alguien con su nivel de celebridad se abra tan completamente y comparta sus luchas y los momentos duros que vivió en busca del éxito y la felicidad”, expresó Geoff Daniels, gerente general de Nat Geo Wild. “César no se guarda nada. Estoy seguro de que la audiencia se sentirá más cerca suyo todavía”.

Millán, un entrenador de perros de 43 años, saltó a la fama en el 2004, cuando “El encantador de perros con César Millán (The Dog Whisperer with Cesar Millan) resultó el programa más visto de la cadena televisiva National Geographic. Millán es oriundo de Culiacán, la ciudad más grande del estado de Sinaloa, y trabajó en la granja de su abuelo, donde desarrolló una gran afinidad con los perros.

A los 21 años, solo y sin hablar inglés, cruzó la frontera con Estados Unidos y vivió en la calle por dos meses antes de conseguir trabajo como peluquero de perros y sacando a caminar a esos animales. Jada Pinkett (antes de casarse con Will Smith) lo contrató y le consiguió un profesor particular de inglés al enterarse de que quería trabajar en la televisión.

Se hizo muy popular, y sus vidas profesional y personal parecían color de rosa: empezó a escribir exitosos libros, apareció en películas y su esposa le dio dos hijos. En el 2010, sin embargo, entró en una pendiente: en febrero falleció su pit bull preferido, Daddy, y al mes siguiente su esposa le informó que quería divorciarse luego de 16 años de matrimonio. En mayo intentó suicidarse.

“Me sentí derrotado, culpable y fracasado. Fue mi peor momento emocional y psicológico”, escribió Millán en junio en su portal, sin mencionar la sobredosis.

No quiso usar antidepresivos y prefirió en cambio apelar a los instintos de los perros y salir adelante en base a ejercicios, disciplina y el cariño por los demás, declaró Millá. Otro pit bull entrenado por Daddy, Junior, se hizo cargo de la manada, pero nunca ocupará su lugar.

“Daddy era mi Tibet, mi Himalaya, mi Buda, mi fuente de calma”, expresó Millán.

Un nuevo amor lo ayudó mucho, una mujer a la que Millán describe como la mujer de su vida. Jahira Dar vive con Millán y su hijo menor en Los Angeles y el mexicano dijo que planeaba proponerle matrimonio pronto.

“Es una sorpresa”, comentó en broma. “Soy un tipo muy tradicionalista y quiero hacer las cosas como corresponde. Sé que van a decir que sí, pero me encanta la historia de la Cenicienta”.

Además de conocer a Dar, el trabajo también lo ayudó a superar los malos momentos, dijo Millán, quien se describe como un adicto al trabajo. Administra un complejo de rehabilitación de perros, el Dog Psychology Center, que funciona en una hacienda de Santa Clarita; publica una revista, tiene una fundación filantrópica, una línea de productos para perros y CDs y DVDs instructivos. El 1ro de enero saldrá a la venta su séptimo libro, “Una guía corta para un perro feliz” (A Short Guide to a Happy Dog) y el 5 Nat Geo Wild estrenará su nuevo programa, “Leader of the Pack” (Líder de la manada). “El encantador de perros” dejó de producirse el 15 de septiembre.

El nuevo programa, que fue filmado en España, promueve el rescate de perros, su rehabilitación y la búsqueda de nuevos hogares para ellos. Mantendrá su filosofía de siempre, su convicción de que cada perro sabe cuál es su lugar y sigue las reglas que fija el líder de la manada, que puede ser un humano.

Su pasión por los animales, sobre todo los perros, salta a la vista. Millán dice que nunca conoció un perro que no le gustase y aseguró que si se quedase solo en una isla desierta, le gustaría tener un perro como compañía.

También defendió su cariño por los pit bull. “No son una raza, son el humano detrás del perro”, afirmó. Repite que rehabilitar perros es fácil, entrenar a la gente no.

“Un perro jamás me vería como un mexicano o un inmigrante ni diría las cosas que la gente dice de mí”, expresó. “Los perros no racionalizan. No tienen rencor hacia las personas. No ven el exterior del ser humano, sino el interior”.