LIBROS: Mitos de la masculinidad

  /AGENCIA EFE
El escritor de ascendencia dominicana Junot Díaz, finalista del prestigioso National Book Award 2012, explora los mitos de la masculinidad en “Así es como la pierdes”.
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El escritor de ascendencia dominicana Junot Díaz, finalista del prestigioso National Book Award 2012, explora los mitos de la masculinidad en la cultura hispana en la provocadora colección de cuentos “Así es como la pierdes”.

Este es su primer libro desde la publicación de “La breve y maravillosa vida de Oscar Wao” en 2007, novela con la que obtuvo el premio Pulitzer y un puesto asegurado entre los mejores escritores de su generación.

La colección consta de nueve cuentos entrelazados, en los que Díaz nos trae de vuelta al personaje de Yunior, protagonista de varios cuentos de su libro “Drown” y algunos episodios de la novela.

Dominicano criado en Nueva Jersey, como el propio Díaz, Yunior recuenta indirectamente cómo aprende a negociar las diferencias al crecer entre países, idiomas, culturas, etnias y clases sociales.

Lo único que parece nivelar el terreno para Yunior y los otros hombres de su familia es su pericia sexual.

Yunior es un personaje agradable por la sinceridad con la que expresa sus debilidades y despreciable precisamente por ser tan débil.

Incapaz de ser fiel, Yunior cae una y otra vez en la tentación carnal, destruyendo toda posibilidad de madurez emocional, aun con la mujer a quien verdaderamente ama.

El relato de sus infidelidades, de su remordimiento y propósito de enmienda lo hacen un personaje creíble en su imperfección, honesto en sus engaños, e irresistible para el lector.

Yunior se describe como una buena persona; “débil, lleno de errores” pero, básicamente, un buen hombre.

Sus amantes, sin embargo, lo describen en términos mucho menos halagadores.

El tema de la infidelidad aparece desde las primeras líneas cuando el personaje narrador nos cuenta de cuando Magdalena era todavía su novia, situación que cambia al recibir una carta de otra mujer en la que describía en detalle su relación con Yunior.

Si bien Yunior parece querer obrar de manera diferente, los detalles que comparte sobre los hombres en su familia y comunidad parecen confirmar el estereotipo del macho promiscuo hasta el punto en que el personaje se pregunta si su debilidad podría tener una causa genética.

Tanto su hermano Rafa como su padre, quien solía dejarlo en el carro mientras subía a visitar amantes, le proveen ejemplos de comportamiento tolerados y hasta cierto punto celebrados culturalmente aunque por todo el placer que describen solo causan dolor e infelicidad.

Díaz aborda con ingenio temas como las expectativas de la masculinidad en la cultura hispana, el racismo tanto en la República Dominicana como en EE.UU. o la pobreza del inmigrante en la gran urbe, en un lenguaje humorístico, callejero y real.

A diferencia de su primera colección de relatos en la cual el español aparecía de manera tentativa, traducido, explicado, aquí, aunque escrito en inglés, el español dominicano, coloquial, y a menudo vulgar, aparece con plena libertad como parte íntegra del discurso.

Este retrato del spanglish caribeño en el entorno urbano de EE.UU. contribuye a la verosimilitud del relato aun en sus exageraciones más célebres, como en el registro de amantes del personaje.

Alternando entre primera y segunda persona, como un coloquio interno, el relato ostenta un aire confesional que nos acerca al personaje y nos hace difícil juzgarlo.

Esperemos que la traducción al español, que se anuncia para principios de verano, mantenga la integridad de esta deliciosa mezcla lingüística y humorística exploración de la masculinidad hispana.